Para los agricultores, “el agua es bendita cuando cae del cielo”. Este año se registraron en Argentina temperaturas que superaron exponencialmente la media regular y se atravesó una ola de calor histórica. Además, el día a día contó con una gran falta de lluvias. En este contexto, se perdieron millones de dólares en cultivo y exportación.
“Desde que tengo uso de razón nunca he visto algo igual”, sostuvo Osvaldo Martín, ex presidente de Apronor -la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte-. Además, indicó que el retraso en la siembra se configuró a partir de dos variantes: las altas temperaturas registradas a mediados de enero durante la ola de calor y la falta de lluvias frecuentes que ayudan al cultivo a crecer de manera prolongada. Por otro lado, también influye el desequilibrio que se produce a causa de las intensas lluvias ocurridas en períodos cortos de tiempo.
En estos casos, la posible solución es dirigir la producción a algún otro cultivo alternativo, confiando en que la operación sea exitosa. Pero en definitiva, es un año complicado y lleno de incertidumbre.
Martín explicó que “hay zonas y zonas”, en algunos casos puede suceder que la lluvia mejore la situación y en otros puede tratarse de algo irreversible, lo que concluye en la pérdida irremediable de hectáreas y la necesidad de reiniciar el proceso, esta vez, destinado al trabajo en otros cultivos.
Se trata de una realidad que invade múltiples espacios en los campos argentinos, sobre todo en las provincias de Chaco, Corrientes y Misiones, donde “no tan solo se distribuyen cultivos agrícolas, sino también tienen bosques de pinos y yerbas” y no llovió “absolutamente nada”.
Para el campo que tiene ganadería, la situación es más complicada. “Se les prende fuego la pastura y se quedan sin comida”, aseguró Martín y agregó: “Por más que empiece a llover, es un proceso en donde se tiene que volver a arrancar, demora meses. Ya estamos en 7 de febrero (el día de ayer)”.
El ex dirigente de Apronor definió al 2022 como “año seco”, asegurando que debido a las lluvias intensas pero poco frecuentes y cortas, se genera un exceso de humedad que “pudre” los alimentos. “Es típico de un año seco, como este, que llueva mucho en la zona de los cerros. Hay algunos que tienen lechuga y se les está pudriendo por el exceso de humedad en esa zona”, explicó haciendo referencia a la situación de Tafí del Valle.
Asimismo remarcó que a causa de las temperaturas extremas, las cuales no se veían hace un largo tiempo, se vive un año “con siembras muy jugadas”. Sobre ello, explicó: “Cuando vos sembras con humedad los cultivos se implantan mejor y nacen todas las semillas. Ahora sembras con 20 milímetros, y esos milímetros apenas te alcanzan para que germinen las semillas. No llueve y eso se pierde”. Además, aclaró que lo que resulta de esa siembra no corresponde al máximo posible, sino que es solo un porcentaje de él.
La pérdida en números
Osvaldo Martín comentó que se habla de una pérdida que ronda los 4.800 millones de dólares. Como se trata de un número estimativo, algunas fuentes indican que se encuentra arriba de los seis mil o siete mil, pero “hasta que no se coseche realmente, no se va a saber”.
Aún así, estas estimaciones tendrán como consecuencia “menos recursos para todos: para el productor y para el Estado”. A partir de esto Martín marcó un problema que tiene que ver con que, pese a la complicada situación del cultivo, el agricultor sigue estando ligado al pago del 33% de interés que cobra el Estado.
“No” a las retenciones
“Vos cosechas, con esta sequía, 1.000 kilos de soja. No cubrís los costos pero el Estado a través de las retenciones sigue ganando plata, porque se cobra el 33% antes de que la vendan”, explicó el ex dirigente y aseguró: “Se plantea el tema de que se elimine de las retenciones porque venimos hace años luchando contra esto”.
Además, hizo referencia a que hay empresas que se funden a causa de las malas cosechas y, sin embargo, “el Estado sigue recaudando, sigue ganando cuando estabas fundido”.
Antes de concluir la entrevista con el portal informativo LA GACETA Play, Osvaldo puntualizó su pensamiento: “Es muy difícil revertir la situación de la ideología que tiene el gobierno actual. (La agricultura) es lo único que genera riqueza genuina en nuestro país, que es agro exportador”.
Esta etapa de incertidumbre y dificultad que está viviendo la agricultura argentina, determina particularmente que en Tucumán se vean afectados “no solo los granos, sino también las cañas y los limones”, lo que constituye un panorama complicado para las cosechas de la provincia. (Producción periodística: Bárbara Nieva).