Cristian Quiroz, marzo del 98
Tenía cinco años de edad y cayó en un pozo de agua de más de 19 metros de profundidad. El rescate duró 33 horas. Cristian no salió vivo de allí.
Cristian Quiroz volvía del jardín junto a su mamá por la vereda de la Avenida Moreno, en San Nicolás. Desafortunadamente, el niño pisó una chapa y cayó dentro del pozo de agua. Su madre, Norma, relató que escuchaba los gritos lejanos del pequeño en el interior de la excavación, por lo que inmediatamente comenzó a pedir ayuda.
Rescatistas, bomberos, vecinos y voluntarios se acercaron al lugar para iniciar el rescate. Este operativo contó con un trabajo de más de 33 horas y, cuando lograron sacar al menor, fue trasladado en helicóptero al hospital para realizarle tareas de reanimación, ya que para el momento del rescate Cristian se encontraba inconsciente.
La autopsia confirmó que el pequeño llevaba muerto más de 10 horas. Según explicaron los rescatistas, Cristian se golpeó sobre una superficie de barro que lentamente comenzó a achicar el diámetro del pozo. Es por esto que se dificultó la tarea y no lograron sacar al niño con vida.
Tres años después la Justicia de San Nicolás condenó a tres hombres, dueños de la empresa constructora Topsa S.A a pasar dos años y diez meses de prisión por homicidio culposo.
Los 13 exploradores en Tailandia, junio de 2018
En el verano de 2018, en Tailandia, un grupo de 12 niños, en compañía de su entrenador de fútbol, quedaron atrapados en la cueva “Tham Luang Nang No”. Dos semanas después, lograron salir con vida.
El 23 de junio, 12 niños de 11 a 16 años fueron de paseo con su entrenador de fútbol a la provincia norteña de Chiang Rai en Tailandia, y terminaron atrapados en un sistema de cuevas dentro de una montaña.
Esto sucedió porque el nivel de agua comenzó a subir debido a las lluvias abundantes registradas en esos días.
Fueron rescatados por un equipo internacional de buceadores en una operación que fue retransmitida por medios de todo el mundo. Los “jabatos” se convirtieron en héroes nacionales.
Pese a la complicada situación, los niños fueron correctamente guiados por su líder. El grupo usó rocas para excavar 5 metros en esa isla seca y crear una caverna donde pudieran estar juntos y mantener el calor. Además, el entrenador Ake, un ex monje, les enseñó técnicas de meditación para ayudarlos a permanecer en calma, usar el menor aire posible y les dijo que permanecieran quietos para conservar la fuerza.
Mientras tanto, fuera de la cueva se desarrollaba rápidamente una enorme operación de rescate. Las autoridades habían llamado a las fuerzas de élite de la Marina de Tailandia, la policía nacional y otros equipos. También contaron con voluntarios locales.
Los primeros rescatistas internacionales llegaron el jueves 28 de junio.
Eran especialistas de rescate de la fuerza aérea de EE.UU. y buzos especializados en cuevas de Reino Unido, Bélgica, Australia, Escandinavia y muchos otros países.
Las autoridades llevaron todo tipo de equipamiento: pequeñas bombas de agua, tubos largos, cuchillos y palas, hasta encontrar el ideal para la tarea.
Los rescatistas desafiaron duras condiciones hasta que los encontraron, atrapados en total oscuridad a dos kilómetros de profundidad en el sistema de cuevas.
Luego de lo que se consideró un esfuerzo de rescate “sobrehumano“, que involucró a cerca de 1.000 buzos tailandeses y extranjeros, lograron retirar con vida a los chicos y a su entrenador.
Alfredino Rampi, junio del 81
Este hecho sucedió hace 40 años en Roma, Italia. Se trata de la historia de un niño italiano de 6 años que cayó en un pozo y eso acabó con su vida.
El 10 de junio de 1981, Alfredino Rampi salió a pasear por un campo del pueblo Vermicino, en Roma, junto con su padre y dos compañías más. Alrededor de las 19, Alfredino le consultó a su padre si podía regresar a la casa por su cuenta, recorriendo un sendero que todos conocían.
Una hora después, Ferdinando llegó a casa y notó que Alfredino no había llegado. Ahí empezó la búsqueda del niño, que continuó durante horas. El oficial Giorgio Serrenti pasó por una excavación y creyó oír un lamento. Efectivamente, se trataba de Alfredino, que gritaba a la espera de que alguien lo escuche.
El pozo tenía una entrada de 28 centímetros de diámetro y paredes irregulares. Sumado a estas complicaciones, el niño padecía una enfermedad cardiaca congénita. Recién el 12 de junio se habilitó el descenso de voluntarios, y después de varios intentos, uno de ellos se encontró con la triste noticia: Alfredino parecía estar muerto. En la mañana del 13 se confirmó esta noticia.
Los rescatistas tardaron un mes en sacar a Alfredo Rampi del pozo de 60 metros donde había caído.
Julen Roselló, enero de 2019
El niño de dos años cayó a una profundidad de 71 metros el 13 de enero de 2019, cuando estaba en una finca familiar con sus padres en la localidad española de Totalán, en la provincia de Málaga (España).
Julen Roselló cayó por una abertura que tenía 25 centímetros en el suelo de roca dura. El pequeño aterrizó de pie, pero se cree que durante la caída, fue golpeado en la cabeza por varias piedras. Los médicos que le hicieron la autopsia, determinaron que la causa de muerte fue un “traumatismo craneoencefálico severo“. El operativo de rescate, que terminó a las 1.25 del sábado con la recuperación del cuerpo de Julen, involucró a más de 300 personas entre vecinos, bomberos, mineros, policías e incluso geólogos. El cuerpo de Julen fue encontrado sin vida por dos miembros de la Brigada de Salvamento Minero y un guardia civil del Grupo de Montaña. (Producción periodística: Bárbara Nieva).