El primer autotest importado que llegó a Tucumán es Immunobio, del laboratorio Jayor. Se trata de una de las cinco pruebas de detección casera de coronavirus aprobadas por la Anmat, y hasta el momento es la única que se consigue en la provincia. El kit cuesta $ 1.650.

La farmacéutica Belma Gómez explicó que para comprar el autotest debe presentarse el DNI de quien se someterá a la prueba. El vendedor debe tomar los datos y cargarlos en el Sistema de Autorización Farmacéutico: número y tipo de documento, nombre y apellido, sexo, fecha de nacimiento, domicilio, país, localidad, dirección, teléfono celular y fijo, correo electrónico, producto y número de serie que figura en el test. Esto tiene que ver con la trazabilidad.

“El código de barra que figura en el test es único y quedará vinculado al número de DNI, lo que implica que solamente esa persona lo puede usar. Por eso es importante que el cliente sepa quién será el usuario específico de esa prueba”, indicó Gómez durante una entrevista con “Buen Día Verano”, el programa matutino diario de LG Play.

Una vez cargados los datos se imprime un comprobante para la sucursal y otro para el cliente, que tiene carácter de declaración jurada. La persona se compromete a informar los resultados en un lapso de siete días. En principio, el usuario cuenta con 24 horas para reportar.

“Está la opción de realizarse la prueba más adelante, pero sólo se dispone de siete días como máximo, es decir que no se puede tener el test en casa ‘por las dudas’”, aclaró Gómez. En el caso de que el cliente no notifique el resultado, la farmacia debe ubicarlo y corroborar el informe. “Si la persona que lo ha adquirido no informa el resultado no puede volver a comprar otro test”, advirtió la farmacéutica.

Hay dos formas de cargar el resultado: la primera es por medio del código QR que figura en la declaración jurada o de la página web; la segunda, cuando la persona contacta a la farmacia y allí se encargan del trámite.

Rufo Emilio Alvez, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán, informó a LA GACETA que hasta el momento hay 190 farmacias anotadas en el registro abierto por la Confederación Farmacéutica Argentina (CFA). Desde el miércoles las droguerías comenzaron a distribuir los tests en las sucursales. “La cantidad que se va distribuyendo depende de la disponibilidad; se tomó la decisión de hacerlo de manera que todas las farmacias tengan algo. Están abastecidas para la demanda que viene” expresó.

Al ser una prueba doméstica en la que cada persona debe tomar su propia muestra, Alvez hizo hincapié en la importancia de tener todas las precauciones, pese a que es un procedimiento sencillo. Y resaltó que el test Immunobio se puede realizar también por vía bucal, con extracción de muestra de la garganta. En ese caso se pronuncia una jota muy abierta desde el fondo de la garganta, de este modo se junta saliva desde la zona de la laringe.

En cuanto a la efectividad, Alvez destacó que la certeza de un test está por encima del 90%. “Si no, no sirve”, resaltó. Adelantó, además, que durante la semana que viene llegarían las pruebas del laboratorio Roche.

El titular del Colegio apeló a la ética y a la responsabilidad social para informar de manera fidedigna lo que realmente arroje el resultado. “Si la farmacia no informa los resultados tampoco le van a vender más tests. Si el paciente no informa, se carga como ‘sin informe’ y tampoco podrá adquirir otro”, puntualizó.

Finalmente, detalló que un resultado negativo presentando síntomas puede corresponder a sintomatología de otras afecciones. “Pero si persisten y son compatibles con los de las variantes, pueden repetir el testeo en unos días -subrayó-. Es recomendable dar tiempo, que la eventual contagio tenga una carga viral considerable para ser detectada”.

Advertencia

Ángela Gonzáles, presidenta del Colegio de Bioquímicos, explicó que los tests realizados por laboratorios privados son nasofaríngeos y recomendó que a las muestras las tome un profesional capacitado. “El ciudadano común puede introducir el hisopo más adentro y sin querer, como es un procedimiento invasivo, tocar una mucosa o un tejido delicado”, puntualizó. Sostiene que se debe controlar la trazabilidad del reactivo y luego la validación del resultado, que debe ser informado de manera verídica al Sistema Nacional, ya que con esos resultados hacen las estadísticas y eso permite decidir las políticas de salud. (Producción periodística Graciela Di Vico).