Pese a que un recapturado no quiso declarar, en la audiencia a la que llegó acusado de evasión, se conocieron los detalles de la fuga de seis detenidos de la seccional 13ª, ocurrida el jueves. Fue la segunda menos de 12 horas que se registró en una dependencia policial de San Miguel de Tucumán.
Los fugados fueron identificados como Jorge Fernando Beltrán, Jonathan Exequiel Acosta, Jorge Cristopher Brito, Franco Daniel Roldán, Ángel David Ocampos y José María Nacusse. Todos ellos habían sido condenados por delitos contra la propiedad y estaban esperando desde hace varios meses ser trasladados al penal de Villa Urquiza para cumplir con las penas que le habían dictado y que oscilaba entre los cuatro y 10 años, según confirmaron fuentes judiciales.
Beltrán fue detenido el viernes después de que una persona llamara a la Policía para avisar que el evadido se encontraba escondido en la casa de su abuelo. Efectivos de la Patrulla Motorizada fueron a verificar la información y, al llegar al lugar, lo descubrieron. El fugado intentó escapar, pero fue rápidamente reducido por los uniformados.
“Hasta que fui detenido trabajaba en el Mercofrut y me la rebuscaba lavando autos”, fueron las únicas palabras que salieron de la boca del acusado que fue asistido por la defensora oficial Paula Fajre. Ante la sorpresa de la jueza Isabel Méndez, el imputado que fue condenado a siete años en agosto por robo agravado por el uso de armas de fuego y lesiones, dijo no saber la dirección de su casa, pese a que minutos después reconoció que “hace una banda” vivía en el barrio Alejandro Heredia. También reconoció ser consumidor de marihuana y de pasta base, aunque informó que no tuvo “la posibilidad de hacer un tratamiento”.
Al formularle los cargos en su contra, el auxiliar fiscal Rogelio Rodríguez del Busto indicó que los cuarteleros se dieron cuenta de la fuga cuando sus compañeros de encierro comenzaron a gritar. Luego señaló: “según las declaraciones de otros detenidos, Beltrán y sus compañeros limaron los barrotes de un ventiluz de la celda para lograr darse a la fuga”.
“De acuerdo a la versión que aportaron los testigos, los evadidos tardaron varios días en limar los barrotes. Cuando dejaban de hacerlo, al parecer, colocaban prendas de vestir que supuestamente se estaban secando para evitar que descubrieran lo que estaban haciendo”, comentó Del Busto que actuó bajo las instrucciones del fiscal de feria Ignacio López Bustos.
El representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que se le dictara la prisión preventiva por dos meses. La defensora no se opuso a la medida, pero solicitó que sea por 30 días, plazo que se ajustaba a la expectativa de la pena (de un mes a un año). Además, solicitó que se tuviera en cuenta que su asistido ya estaba cumpliendo con una sentencia de siete años.
La jueza Méndez aceptó la petición de Fajre, pero también ordenó que se cumpliera con otras medidas. Ordenó que Beltrán sea alojado en el penal de Villa Urquiza después de que cumpliera con los protocolos sanitarios correspondientes. Dispuso además que sea sometido a un tratamiento contra las adicciones y, hasta que sea llevado a la cárcel, que fuera ubicado en la seccional 9ª, que es la más cercana a su domicilio para que pueda ser asistido por sus familiares.