Un clima de tensión, pero sin avanzar hacia un conflicto armado, mantiene a toda Europa y Estados Unidos expectantes ante el escenario ucraniano -ruso. Las piezas se mueven como en un juego de ajedrez. Mientras el presidente Vladimir Putin coincidía ayer con su francés, Emmanuel Macron, en la “necesidad de una desescalada”, aunque el mandatario ruso insistía en que sean escuchados sus intereses sobre la “no expansión de la OTAN hacia el este”, por otro lado, Estados Unidos anunciaba el envío de tropas en el “corto plazo”.

A la vez, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, buscaba bajarle el tono dramático a la situación. Dijo ayer que Ucrania no era un Titanic que se hunde y acusó a Washington y a los medios de alimentar el pánico que pesó sobre la economía mientras “no había tanques en las calles”.

Zelenskiy habló después de que Putin dijera que Estados Unidos y la OTAN “no habían abordado las principales demandas de seguridad del Kremlin en el enfrentamiento Este-Oeste sobre Ucrania”, pero que “Moscú estaba listo para seguir hablando”.

“No hay tanques en las calles. Pero los medios dan la impresión, si uno no está aquí, de que tenemos una guerra, que tenemos un ejército en las calles... Ese no es el caso. No necesitamos este pánico”, advirtió el mandatario en una conferencia de prensa para periodistas extranjeros.

“No considero que la situación ahora sea más tensa que antes. No digo que no sea posible una escalada”, señaló, pero cree que la Casa Blanca está “cometiendo un error al resaltar excesivamente el riesgo de una guerra a gran escala”, indicó al evaluar el mensaje del presidente estadounidense, Joe Biden, en su llamada telefónica el jueves.

Si bien dijo que Rusia estaba tratando de intimidar y desestabilizar a Ucrania, Kiev estaba apuntalando su moneda hryvnia con reservas de divisas, además de buscar apoyo militar, político y económico de Occidente.

Dijo que el país necesita entre 4.000 y 5.000 millones de dólares para estabilizar su economía, incluso a través de inversiones extranjeras. Reconoció que recibió un paquete de ayuda de 1.200 millones de euros de la Unión Europea.

Otro riesgo para Ucrania

Zelenskiy dijo que Rusia debería demostrar que no buscaba una guerra con Ucrania al aceptar un intercambio de prisioneros. Pero dijo que el riesgo más inmediato para su país era el caos interno, desde ataques cibernéticos hasta una crisis económica.

Las medidas estadounidenses y británicas para retirar diplomáticos fueron un error y una exageración, dijo: “No somos el Titanic. Ucrania avanza”, arremetió.

También dijo que la OTAN era el único garante de la seguridad dura que tenía Ucrania en su enfrentamiento con Rusia, y advirtió que los miembros orientales de la alianza militar también podrían estar expuestos a tácticas hostiles por parte de Moscú.

“Este es un desafío muy serio para la OTAN. Algunos países europeos piensan: no nos arriesguemos, no acojamos a Ucrania. Pero, si comienza una guerra en toda regla, también tendrá lugar en las fronteras de algunos países de la OTAN”, advirtió. “Si hay una guerra importante, no será solo contra Ucrania, no solo en el territorio de nuestro país”, añadió.

Zelenskiy criticó a Alemania por buscar el gasoducto Nord Stream 2, acusándola de priorizar los acuerdos comerciales con Rusia sobre la seguridad y la integridad territorial de Ucrania. También nombró a Gran Bretaña entre los países que permiten el lavado de dinero por parte de los rusos, así como de los oligarcas que desvían dinero de países como Ucrania y Kazajstán.

Las piezas del ajedrez

El presidente Biden dijo ayer que pronto enviará tropas para apoyar la presencia de la OTAN en Europa del Este. “Movilizaré tropas a Europa del Este y países de OTAN en el corto plazo. No muchas”, aclaro, pero sirvió como para dar un mensaje contundente a Rusia. Mientras tanto fuerzas del Pentágono aseguraron que todavía hay lugar para la diplomacia.

España, por su lado, expresó su deseo de que no haya conflicto bélico, pero los españoles tienen bastante miedo. Una encuesta realizada por Gallup International, en la que participa España a través de Sigma Dos, considera a Rusia como la superpotencia “más desestabilizadora” del planeta. El informe de finales de 2021 señala que este adjetivo solo le cabe en segundo término a China, y que los españoles solo aprueban a la Unión Europea al valorar el comportamiento de las superpotencias mundiales. Este estudio se realizó antes de que estallara la crisis entre Rusia y Ucrania, que fue en diciembre.

Mientras continúan los esfuerzos diplomáticos, Moscú mantiene más de 100.000 tropas desplegadas en diversos puntos de su frontera con Ucrania. (Fuentes: Reuters, EFE, elmundo.es, elpais.com).