Un alto porcentaje de los futbolistas que decide colgar los botines se inclina por la dirección técnica o, ahora que el rol está en ascenso, manager, director deportivo, asesor calificado o como se le llame.

Muchos, acaso la mayoría, se retira de la escena y sigue el maravilloso deporte de la pelota número 5 como un adepto más.

Y también hay un segmento minoritario en que se cuenta Juan Manuel Herbella, preparado para “el día después” mucho tiempo antes de cerrar su carrera en el verde césped. Doctor en Medicina, Magister en Administración de Sistemas y Servicios de Salud, comentarista de partidos de la señal ESPN, investigador, Herbella acaba de salir al ruedo con uno de los libros más atrayentes que nos presentó el universo de los deportes en el año pronto a terminar: No me corten el pie (Historias clínicas de superación y dolor de futbolistas), un fecundo recorrido de 11 historias para las cuales recogió 143 testimonios sazonados por su aguda mirada de conocedor, sanitarista, cultor de los saberes científicos y, si se quiere, por extensión, humanista.

A decir del Herbella, “El Doctor” como se lo conoce en clave menos académica que coloquial, su nuevo libro se estructura sobre cuatro ejes: la medicina propiamente dicha, la crónica deportiva, una especie de anclaje en la autoayuda y, por último, según se preocupa en subrayar, la contribución solidaria, puesto que las regalías están plenamente destinadas a la Fundación Flexer y su tarea destinada a la oncología infantil.

Los 11 futbolistas/personajes elegidos por Herbella son, en orden impreciso, Nery Pumpido, Sergio Batista, Fernando Gago, Marcelo Bravo, Sebastián Battaglia, Luciano Galletti, Jonás Gutiérrez, Gustavo Campagnuolo, Patricio Toranzo, Ezequiel Lavezzi y Mirko Saric, el recordado mediocampista de San Lorenzo de Almagro que puso fin a su vida el 4 de abril de 2000.

“No me corten el pie”, metáfora que Herbella tomó de la desesperada súplica de Toranzo al doctor Fernando Locaso, de Huracán, camino del quirófano antes de una delicada intervención quirúrgica, es un libro a contramano de triunfalismos y facilismos. Su gran valor reside en poner la lupa en historias no siempre simpáticas, en ocasiones dolorosas, de las que también se nutre el deporte de alta competencia y que merecen la pena ser conocidas y valoradas.

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