Dos grandes referentes del cine, que marcaron una era con su participación en Hollywood, son despedidos por una industria que no podrá reemplazarlos.

Ayer a los 94 años falleció Sidney Poitier, el primer afroamericano que ganó la estatuilla a mejor actor en los premios Oscar por su trabajo en “Una voz en las sombras”, en 1964; y otro Oscar honorífico a su trayectoria en 2003. Y en 2009 recibió la Medalla de la Libertad, el mayor reconocimiento oficial en Estados Unidos.

El viceprimer ministro de Bahamas, donde vivió de niño (nació circunstancialmente en Miami, en 1927), Chester Cooper, lo definió como “un icono, un héroe, un mentor, un luchador, un tesoro nacional”. Y no exageró: con medio centenar de películas a sus espaldas, instaló el tema del racismo en pantalla luego de haber sido víctima de él para derribar las barreras sociales, y se convirtió en la primera gran estrella de color con reconocido talento, elegancia y carisma en los convulsionados años 60.

Sus personajes transmitían dignidad ante los atropellos y las descalificaciones que sufrían y desplegaban aspectos positivos, inteligencia y capacidad probada y se transformó en un símbolo del movimiento por los derechos civiles. “Los negros que aparecían en las películas cuando yo empezaba siempre eran estereotipos negativos: payasos, mayordomos arrastrados, inadaptados... Yo elegí no formar parte de esos tópicos. Quiero que mis hijos se vean reflejados en el cine”, afirmó en 1967. Las últimas dos décadas estuvo alejado de la actividad: su último filme fue “MacKenzie”, en 2004.

CON ALTIBAJOS. La carrera de Peter Bogdanovich tuvo distintos momentos.

Pocas horas antes había fallecido el director Peter Bogdanovich, a los 82 años, uno de los realizadores más importantes del Nuevo Hollywood de los 70 e identificado entonces con la Nouvelle Vague francesa. Entre los títulos más importantes de su producción estuvieron el drama “La última película”, la terrorífica “Míralos morir”, la comedia “¿Qué pasa, doctor?” y las románticas “Luna de papel” y “Nuestros amores tramposos”, siempre al frente de grandes elencos. A partir de los 80, su carrera tuvo notorios altibajos, similares a los de sus relaciones sentimentales (fue pareja de la guionista Polly Plat, la actriz Cybill Shepherd, la modelo de Playboy Dorothy Stratten y de su hermana menor, Louise). Su última aparición importante fue en el Festival de Venecia de 2014, con “She’s funny that way”.