“La ciencia avanza gracias a que uno transmite ideas que se le ocurrieron. Y eso es lo que tenemos que hacer: estimular la producción científica, para que cada granito de arena que ponga cada profesional haga que la ciencia sea mejor”, asegura el médico Álvaro Campero, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Padilla. Con su equipo, esta semana superaron las cien publicaciones en PubMed, la base de datos de bibliografía médica más grande del mundo. Y eso es todo un logro.

2021 fue, sin duda, el año del grupo: sólo este año publicaron 19 investigaciones. “Somos, de Argentina, el grupo de neurociencia que más publicaciones tiene en PubMed, y probablemente también lo seamos en América Latina -explica orgulloso-; es algo muy difícil de lograr. Detrás de cada articulo hay muchísimo trabajo, y muchas veces los textos son rechazados”.

Las publicaciones de salud se mueven, en su mayoría, a partir de revistas especializadas que suelen estar indexadas (es decir, que el contenido “se sube” de manera inmediata una vez publicado) a PubMed.

Que las investigaciones sean subidas allí les brinda, de manera inmediata, un alcance global a los estudios hechos en cualquier parte del mundo; en otras palabras, los resultados obtenidos por los neurocirujanos del hospital Padilla ahora recorren el planeta.

Sobre lo trabajado

“La base de nuestros estudios tiene que ver con la descripción de nuevas técnicas o abordajes quirúrgicos, en este caso, aplicados a la neurociencia”, explica Campero. El profesional con su equipo realizaron aportes sobre diferentes tipos de tumores y malformaciones.

El especialista -también profesor titular de la cátedra de Neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán - cuenta que la mayoría de los trabajos se hacen sobre la base de ideas que antes no se habían planteado. “Introducimos, por ejemplo, una idea en relación con la cirugía de los tumores de hipófisis, que son los que más tratamos; a esa idea la llevamos a un laboratorio en Austria para validarla, luego la revalidamos con nuestros pacientes y después la revalidamos nuevamente con otro estudio entre varios países”, detalla.

“Todo esto se logra no bajando los brazos -resume-; yo tuve la suerte de asociarme con los doctores Juan Villalonga y Matías Baldocini. Lo más complejo no es la parte económica ni la tecnológica, porque eso se consigue de alguna forma; el gran problema es conseguir personas que tengan la misma filosofía. Y yo las encontré”.

Feliz por el logro, Campero considera que en Tucumán tenemos todo para hacer grandes publicaciones, aunque advierte: “esto lo logramos con mucho sacrificio, la mayoría de las veces poniendo dinero de nuestro bolsillo, porque al menos en nuestra especialidad, prácticamente no existe la financiación”.

Cultura de la publicación

“El problema con las publicaciones es que hay un déficit, y que no solamente lo tiene Tucumán. Al menos en neurocirugía, que es lo que yo conozco, es un déficit de América Latina en general; se publica poco en relación con el buen nivel que tenemos, básicamente porque no existe la cultura de la publicación. Uno puede ser excelente profesional, pero si después no transmite lo que hace... no sirve de nada investigar”.

El experto enfatiza en que el problema no es el nivel ni la calidad de los profesionales en la provincia. “Nos falta ese próximo paso, que es el de publicar lo que hacemos, mostrarle al mundo, que se discuta el tema y haya aportes”, aclara.

Acceder, un privilegio

En salud, una de las mejores maneras para conseguir visibilidad es que las publicaciones se envíen a revistas especializadas que estén indexadas a PubMed.

“Argentina debe tener no más que dos o tres revistas de medicina asociadas a ese sitio. Y es algo que pasa en toda Latinoamérica; en nuestra especialidad, sólo hay una revista en toda la región y es de Brasil -dice-; es muy complicado llegar a que se publique. Cuando uno envía un artículo en una revista, pueden pasar tres cosas: 1) que lo acepten inmediatamente, que no sucede nunca; 2) que haya que hacerle modificaciones o 3) que lo rechacen. Detrás de cada artículo que se publica y que sale en una revista indexada hay muchísimo trabajo y sacrificio, además de que la idea del trabajo tiene que ser buena”.

“Si uno tiene cien artículos en ese sitio, hay cien más que han sido rechazados”, asegura el médico.