Ya pasaron varios días desde que volvió del lejano Uzbekistán. Para Cristian Coria, el frío casi bajo cero que vivió en el país de Asia central está en el pasado y los intensos calores de Famaillá son el presente. Los grados extra los sumó la gente de la “Ciudad de la Empanada”, que lo recibió con una tímida e improvisada caravana, porque el boxeador volvió sin avisar tras combatir. Luego, el agradecimiento de su pueblo fue en ascenso cada vez que salió a la calle.
Y es que eso genera “Zorrito” en la tierra que lo adoptó con el mismo amor que él se hizo hijo de ella. “Acá, en mi casa, ya estoy tranquilo”, reconoció Coria. El boxeador tiene la tranquilidad suficiente para analizar que el cariño no se mide por el triunfo, porque poco importó que la incursión por Uzbekistán haya terminado con derrota. “Las marcas en mi cara hablan de lo dura que fue la pelea”, le contó Coria a LG Deportiva.
De inmediato envió la foto de su rostro. La imagen muestra como quedó su cara luego del combate intenso ante la estrella uzbeka, Shakhram Giyasov. “Ya no me queda casi ninguna marca. Sólo pequeños moretones y no siento dolores corporales. Estoy como para comenzar a entrenarme de nuevo”, confesó el boxeador, que ganó 29 peleas, perdió nueve y empató dos.
Al santiagueño radicado en la provincia, inevitablemente la edad lo hace coquetear con el retiro. Sin embargo, a los 39 años, Coria sigue siendo un rival exigente del que nadie puede confiarse. Le pasó al uzbeko, que visitó un par de veces la lona durante los 10 rounds en los que construyó la victoria por decisión unánime. En 2019, Coria se metió de lleno en la consideración del boxeo internacional cuando, contra todos los pronósticos, noqueó al estadounidense -10 años menor- Joel Díaz Jr. en Fresno, California. “En Uzbekistán hice un gran combate. Quedaron muy conformes con mi desempeño y quedó la puerta abierta para otra presentación”, explicó “Zorrito”.
Coria es consciente de que lo que pasa por su mente y lo que siente su cuerpo, pese a que son buenas sensaciones, no son razones para confiarse. “Voy pelea a pelea. Tengo muy en claro que estoy contra reloj. Como se dice, no me queda mucho hilo en el carretel, pero me siento muy bien física y mentalmente, así que trato de disfrutar todo. En cada entrenamiento, en cada momento, guanteo como si fuese el último”, sentenció el boxeador.