Ni el retraso de varios años ni un costo mucho más alto de lo previsto impedirán que el telescopio espacial James Webb de la NASA marque el comienzo de una nueva era en la astronomía: será capaz de recopilar datos sobre la infancia del universo y sobre la formación de estrellas, y ayudará a determinar si hay planetas adecuados para la vida humana fuera del Sistema Solar.

El observatorio orbital de infrarrojos, diseñado para ser unas 100 veces más sensible que su predecesor, el telescopio espacial Hubble, despegará el 22 de diciembre a bordo de un cohete Ariane 5 desde la Guayana Francesa, en la costa noreste de Sudamérica, informó la agencia Reuters.

“Estamos a punto de emprender este increíble viaje de descubrimiento”, dijo el astrónomo Klaus Pontoppidan, científico del proyecto Webb, que se lleva a cabo en el Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial en Baltimore.

“Realmente nos referimos a descubrimiento porque Webb tiene el poder en bruto para revelar lo inesperado -añadió-. Podemos planificar lo que creemos que vamos a ver, pero al final del día sabemos que la naturaleza nos sorprenderá la mayoría de las veces”.

Colaboración

El telescopio, que cuenta con cuatro instrumentos científicos, se desarrolló en colaboración entre las agencias espaciales europeas y canadienses, con el liderazgo de la NASA.

El conglomerado estadounidense de empresas aeroespaciales y de defensa Northrop Grumman Corporation es el contratista principal, y el vehículo de lanzamiento forma parte de la contribución de la agencia europea.

El telescopio fue desarrollado a un costo de 8.800 millones de dólares, y con los gastos operativos proyectados, se estima que la cuenta total se irá a alrededor de 9.660 millones de dólares.

Una oficina del Gobierno de los Estados Unidos admitió que el precio casi se ha duplicado desde que la NASA estableció la base de gastos en 2009. La agencia tenía la esperanza de lanzar el proyecto en 2011, pero la fecha se retrasó repetidamente.

Los científicos planean usar el telescopio para aprender sobre todas las fases de la historia del universo, que se remontan hasta justo después del evento del Big Bang hace unos 13.800 millones de años. También pretenden estudiar tanto exoplanetas (es decir, aquellos planetas que se mueven más allá de nuestro Sistema Solar) como los mundos que están más cercanos a casa, como nuestro vecino Marte y una de las lunas de Saturno, Titán.

Nueva tecnología

Uno de los adelantos tecnológicos es que Webb observará el universo principalmente en rayos infrarrojos, mientras que Hubble lo ha examinado -desde su lanzamiento en 1990- principalmente en longitudes de onda ópticas y en rayos ultravioleta.

Además, Webb tiene un área de recolección de luz mucho más grande; esto le permite “mirar” a mayores distancias, lo que por lo tanto implica ir más atrás en el tiempo que lo que lograba Hubble. “Hemos esperado con ansias esto y nos estamos acercando mucho, mucho”, dijo Greg Robinson, director del programa de Webb en la sede de la agencia espacial estadounidense en Washington.

Ya en la Guyana

El telescopio ya está en la Guayana Francesa. Llegó en octubre después de un viaje por mar de 16 días desde California a través del Canal de Panamá hasta Port de Pariacabo, sobre el río Kourou.

Después de realizado el lanzamiento, Webb se desplegará en un viaje 1,6 millón de kilómetros, que durará un mes, a una órbita más distante que el Hubble, más allá de la Luna.

“Vamos a mirar todo lo que hay en el universo que podemos ver. Queremos saber: ¿cómo llegamos aquí desde el Big Bang, cómo ocurrió? Entonces, observaremos”, dijo John Mather, científico principal del proyecto de Webb en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, en Maryland.

Los objetivos de su misión incluyen buscar las primeras galaxias u objetos luminosos formados después del Big Bang y aprender cómo evolucionaron las galaxias desde su nacimiento inicial hasta la actualidad.

“Queremos observar el crecimiento de esas primeras galaxias”, dijo Mather.

Los objetivos también incluyen observar la formación de estrellas y de los planetas que las rodean. Al respecto, Mather destacó otras de las habilidades de Webb: también es capaz de “mirar” dentro de las nubes de gas y de polvo de las cuales nacen las estrellas. Hasta ahora, el polvo de esas nubes oscurecía la vista.

“La luz infrarroja rodeará los granos de polvo en lugar de rebotar, por lo que podremos ver el interior de esas nubes con el telescopio Webb. Y ese es uno de nuestros principales objetivos: ver cómo crecen las estrellas, con sus planetas jóvenes”, dijo Mather.

¿Planetas habitables?

Webb cuenta también con un instrumento llamado espectrómetro, que permitirá estudiar la atmósfera de los exoplanetas.

Mather dijo que encontrar uno con mucha agua, que se supone un ingrediente clave para la vida, sería “realmente interesante”. “(Si halláramos) un pequeño planeta húmedo, podría ser un poco como nuestro hogar”, afirmó.