El festejo de la Navidad y el recibimiento de un nuevo año, pone una vez más sobre la mesa a los fuegos artificiales como símbolo de la época. Aunque el tema ha sido discutido en incontables oportunidades, las posiciones a favor y en contra intentan sostener o desalentar el uso de pirotecnia ruidosa.

Durante los últimos días, organizaciones que trabajan para garantizar una mejor calidad de vida de las personas con sensibilidad auditiva, han instalado en Plaza Independencia carpas y carteles que apuntan a generar conciencia en la sociedad sobre el tema. Quienes tienen Trastorno del Espectro Autista (TEA), por ejemplo, son quienes más lo padecen. Lo mismo ocurre con los animales. Por eso, organismos protectores buscan desalentar la comercialización y el uso de elementos de pirotecnia ruidosos. Mientras algunos se divierten, otros pasan un muy mal momento. El impacto del sonido producto de las explosiones afecta directamente la salud de estas poblaciones.

Al tener su capacidad auditiva incrementada los ruidos de los fuegos artificiales se vuelven un calvario. En el caso de algunos niños, deben esperar hasta el día siguiente para abrir regalos y “festejar” la Navidad. Y en ocasiones, algunos registros médicos hablan de que durante los primeros días de enero deben ayudar a las familias a reponerse del impacto de los festejos.

Aunque todavía no hay una ley que prohíba totalmente el uso de la pirotecnia en la provincia, los últimos años han servido para reflexionar sobre el tema y avanzar con instrumentos legales que actúen en consecuencia. Gracias a un consenso con distintos actores de la comunidad, comerciantes, representantes de fundaciones y ONG, cinco municipios sancionaron ordenanzas al respecto. Yerba Buena, Monteros, Tafí Viejo, Famaillá y San Miguel de Tucumán promulgaron normas que regulan la venta y el uso de pirotecnia sonora. En Monteros se aprobó la ordenanza “Pirotecnia 0”. En San Miguel de Tucumán, la pirotecnia que se comercialice no debe superar los 70 decibeles en el estallido (el equivalente a lo que se consideran ruidos molestos en áreas levemente ruidosas).

Este “movimiento” que apunta a la pirotecnia cero, se extiende alrededor del mundo y grandes ciudades como Nueva York, Sydney, Holanda, Suiza y hasta Alemania avanzaron en ese sentido, donde hay más espectáculos de luces y láser y donde los fuegos artificiales privados están prohibidos.

Pero no hay que dejar de lado, que en este asunto el llamado apunta no solo a las autoridades, sino a la sociedad en su conjunto. El uso que hacemos como individuos de los fuegos artificiales o pirotécnicos en distintas celebraciones debería ser seguro y responsable. “Pedimos a la gente que sean empáticos y se pongan en el lugar del otro” , dijeron algunos padres ayer en Plaza Independencia y contaron en LGPLAY que aunque se ven expresiones solidarias en las redes el cambio cultural llevará su tiempo.

Es fundamental que el Estado en su conjunto siga apoyando estas iniciativas y refuerce el mensaje cada año. Es bueno pensar que se puede disfrutar de la pirotecnia sin grandes estruendos y en un ambiente saludable para todos.