Adrián Coronel

LG Deportiva

El 31 de octubre de 2015 nacía Lomas Marcos Paz, el combinado de rugby oriundo de Lomas de Tafí. Un grupo de jugadores M35, de la desaparecida fusión San José Rugby Club-Círculo de Ex Cadetes (CEC) decidieron formar un nuevo club con la idea de despuntar el vicio y divertirse un rato.

Desde ese momento, pasaron casi dos años hasta que los “Azules” pudieron tener su bautismo como institución miembro de la URT. El 3 de septiembre de 2017, jugaron un amistoso contra Tafí Viejo Rugby Club, en el que cayeron 47 a 5. De esa manera, inició su periplo por el Desarrollo, en el que hasta el día de hoy (cuatro años después) no pudo ganar ningún partido, ni oficial ni amistoso.

“Desde que entramos en el Desarrollo no ganamos ningún partido de los 80 aproximadamente que disputamos. Tuvimos algunas temporadas buenas, donde dimos pelea con todos los equipos que jugamos; pero en estos dos últimos años nos fue muy mal”, cuenta resignado Darío Cruz, ex jugador, presidente y socio fundador, quien apuesta a modificar el pensamiento general en el ambiente. “Lo más doloroso es escuchar que cuando juegan contra nosotros tienen los puntos asegurados. Eso queremos cambiar”.

Los “Azules” saben que no es sencillo cambiar el presente; que para modificar las cosas se requiere de mucho esfuerzo, trabajo y perseverancia. “A la Primera la tenemos como una división más, porque la URT nos obliga. La realidad es que el club se está manteniendo y está apostando a los infantiles y a los juveniles. Eso es a lo que apuntamos”, dice el presidente, quien considera que el flojo desempeño que mostró el primer equipo, se debe al poco sentido de pertenencia. “El problema original del plantel superior es que son chicos que vinieron de diferentes clubes y seguían con el sentido de pertenencia hacia ellos. Acá vinieron a jugar y entrenarse nada más; pienso que no sentían el club, como lo pueden sentir los niños y jóvenes que se están formando acá”, asegura.

En Lomas pretenden que 2022 sea el año en el que todo comience a modificarse y en el que el sol pueda alumbrar la nueva era. “Se me llenan los ojos de lágrimas de sólo pensar lo que puede ser el día en el que ganemos el primer partido; en ese instante todo habrá cambiado”, sueña con la voz entrecortada Cruz.

Ese es el sueño que persigue el equipo que nunca pudo festejar, pero que no pierde la fe.

El "semillero" es la fuerte apuesta al futuro

La base fundamental para que un club crezca y se mantenga en los primeros planos, en el amateurismo principalmente, es cimentarlo con el semillero. Jugadores que en algunos años podrían llegar a defender los colores de su club con el cariño y el amor que les inculcaron durante su formación.

“La idea es poner las fichas en los más chicos. Teníamos la idea de surgir como club con los más grandes. Pensábamos que apostando a ellos el club iba a crecer y así llegar gente. Pero desde hace unos dos años decidimos comenzar desde abajo, armar un grupo bien formado de infantiles y juveniles y que esos chicos lleguen en algún momento al plantel superior”, explicó Darío Cruz sobre el golpe de timón que dieron en Lomas para comenzar a ver los resultados que todos desean.

El camino no será nada fácil, pero Cruz apuesta a que con el sentido de pertenencia que van adquiriendo esos chicos el futuro todo será diferente.

Casi todos los niños y jóvenes son de Lomas de Tafí. Así, como muchos dicen juegan por el barrio, por sus amigos, por sus familias, por la camiseta. Por eso en el club que aún o pudo festejar, creen que esa puede llegar a ser la receta para salir de perdedor. Pero claro, eso debe tener un acompañamiento constante. “El trabajo de los ‘profes’ desde infantiles es muy importante. Si lo hacen bien, los chicos van a querer seguir viniendo y entrenando para llegar a jugar en juveniles y luego en el Primera”, vaticina el presidente, quien ya trabaja para captar más futuros rugbistas. Para el próximo año, la idea es sumar más chicos y jóvenes que puedan ponerse el equipo al hombro y ayudar desde abajo a que la historia pueda comenzar a cambiar.