El ciberacoso del que cada vez más niños y adolescentes son víctimas es una situación que hasta el momento, según los especialistas, no se puede evitar. Por eso recomiendan a los adultos acompañarlos en el acceso al mundo digital, adelantarse a estos hechos dialogando en casa sobre la violencia en internet y ayudar a los más chicos con la construcción de su identidad y fortalecer su autoestima, destaca la agencia Télam en su portal de noticias.

A comienzos de mes, la mamá de Joaquín Nahuel, un nene de 10 años que sueña con ser pastelero y se hizo conocido en las redes sociales mostrando sus tortas y postres, anunció que iba a cerrar la cuenta de Twitter porque el pequeño había sido víctima de insultos, críticas y comentarios despectivos tanto de sus productos como de su apariencia.

“El nene que hace tortas”, como se lo conoce en Twitter se convirtió rápidamente en uno de los usuarios más queridos en esa red social en la que ostenta la nada despreciable cifra de más de 230.000 seguidores.

Sin embargo, pese a los cientos de comentarios amorosos que recibe, también es víctima de haters, trolls o simplemente usuarios que consideran apropiado burlarse y maltratar a un niño.

Sebastián Bortnik, experto en tecnología y seguridad informática y autor del libro “Crianza digital”, advirtió: “todos podemos ser víctimas de la violencia en las redes, pero en el caso de los chicos se redobla la gravedad en términos de la madurez para poder procesar esas situaciones: están creciendo, aprendiendo y de golpe se encuentran con niveles de violencia que son una locura”.

Ejes a tener en cuenta

Agregó que hay tres ejes que se deben tener en cuenta. El primero tiene que ver con el manejo de redes sociales por parte de los más chicos. “Cada vez les damos acceso a sus propios celulares de manera más temprana y hay que reflexionar que este ingreso los expone a un espacio donde pueden aparecer una serie de riesgos”, apuntó Bortnik y remarcó: “esto no significa no dárselo, pero hay que evaluar cuál es la edad en que el niño puede ir accediendo”.

“Tenemos que adelantarnos -continuó-, la violencia en las redes tiene que estar hablada en casa. No es lo mismo encontrarse con ataques y mensajes de este tipo cuando ya te avisaron que estas cosas pasan a encontrártelos de golpe; son muy difíciles de procesar, pero hay que advertirles que cuando publicamos algo puede pasar que gente nos conteste con violencia y que no va a ser ameno y que no es culpa nuestra”.

El tercero es trabajar en la identidad y en la autoestima con los chicos. “Dentro de las redes ellos creen que si tienen más likes o más comentarios son mejores, se construye una identidad que va desde afuera hacia adentro, yo soy bueno porque tengo likes, porque los demás dicen que lo soy”.

“Esta construcción de la identidad y la autoestima te pone en un lugar más vulnerable porque si vos sos lo que los demás dicen que sos, también lo sos cuando te agreden y sos lo que esos agresores dicen que sos, por eso es tan importante trabajar en la idea de que las redes son espacios para comunicar, pero no definen nuestra identidad”, agregó Bortnik.

Espejo de la sociedad

Por su parte, Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, dijo: “las redes sociales son un espejo de la sociedad, que es muy violenta; no lo vas a poder evitar, los hechos de violencia van a seguir sucediendo por eso son indispensables las herramientas para enfrentar esto, y la base de esas herramientas es la educación”.

“Ese acoso que antes se pensaba en el marco de la comunidad educativa, hoy hay que pensarlo en el marco de las identidades digitales, lo que sucede en internet causa y genera un impacto real en la vida de las personas, y en el caso de niños y adolescentes es más grave aún por el desequilibrio emocional que conlleva”, advirtió Navarro.

Navarro explicó que es importante diferenciar el grooming del ciberacoso o ciberbullying, ya que el primero es un delito penal que tiene que ver con abuso sexual de niños, niñas y adolescentes y el segundo es acoso, violencia y hostigamiento a través de plataformas digitales, aunque remarcó que son situaciones que también generan un profundo daño en equilibrio emocional.

Navarro apuntó a la edad en la que los niños tienen su emancipación digital, es decir, acceden a su primer dispositivo, y destacó que Argentina es el país en el que esto ocurre a edad más temprana, que es a los nueve años. “Los adultos responsables de brindar ese acceso no acompañan esa decisión con información, educación o formación para que los niños, niñas y adolescentes están preparados para enfrentar una situación adversa”, remarcó.