El “Libro de Estilo de los Abogados de Tucumán” nació con el objeto de ofrecer soluciones para las dudas y problemas idiomáticos advertidos en el foro local durante los más de 15 años en los que la abogada y periodista de LA GACETA, Irene Benito, se desempeñó como docente de redacción jurídica. La meta fue creciendo hasta sumar el prólogo de una de las más prestigiosas constitucionalistas de la Argentina, María Angélica Gelli (foto), quien subrayó: “puede afirmarse que el ‘Libro de Estilo de los Abogados de Tucumán’ es mucho más que un aporte sustantivo para los abogados de la provincia: interpela -con delicadeza y vigor al mismo tiempo- a quienes trajinan esa bella profesión en cualquier jurisdicción del país. Y emprende la tarea tomando una doble dirección: poniendo el foco en la necesidad de expresarse bien y de hacerlo con los recaudos técnicos requeridos”.
El libro en cuestión surgió de un intercambio de ideas con el entonces presidente del Colegio de Abogados del Sur, Diego Vals, quien asistió a los cursos de redacción jurídica que aún imparte Benito. Esas clases, a las que concurrieron cientos de letrados, utilizaban como material de estudio ciertos fragmentos del “Libro de Estilo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid” (Marcial Pons, 2007). Inspirados por ese trabajo, Benito, Vals y Francisco García Posse, presidente del Colegio de Abogados de la Capital, acordaron en 2015 que la primera iba a redactar la obra y que las respectivas entidades se reservaban los derechos de publicar 6.000 copias, algo que aún no sucedió en primer término por la pandemia. Aunque la primera fecha de entrega era en 2016, la realización del encargo con la calidad pretendida obligó a retrasarla hasta el 16 de diciembre de 2019, cuando Benito entregó el texto original a los entonces presidentes Ángel Fara (Sur) y Marcelo Billone (Capital), tal y como se explica en la introducción de la obra. Algunos meses más tarde, Gelli hizo su aporte como prologuista.
El texto remitido a la constitucionalista y a los dirigentes profesionales consiste en 100 páginas escritas con letra Times New Roman tamaño 12 e interlineado simple, sin índice. El libro, que organiza la información por entradas y adopta el tono del consejo, presenta unas instrucciones de uso donde consta la siguiente precisión: “la hipótesis de trabajo es que los ámbitos del Derecho reproducen un idioma oscuro que no comprenden y que dificulta el entendimiento del quehacer del foro. Esta cultura contribuye al desprestigio de la profesión y de las instituciones judiciales. Los vicios perduran en parte por la falta de intimidad de los hablantes con su lengua: se dan por sabidas las palabras, pero resulta que impera el desconocimiento. Por eso este Libro de Estilo se concentra en cuestiones básicas e indispensables para que la comunicación sea clara, concisa y eficaz”.