“Soy consciente de lo que hice, y de que estuvo mal. Por algo estoy aquí y el tiempo que me den de sentencia lo voy a aceptar”, dijo intentando contener las lágrimas el policía A.D. (32), quien ayer fue formalmente imputado por el homicidio de Jonathan Caro (26). El nombre del acusado no se publica porque todo comenzó -según el acusado- cuando su hija de 13 años denunció que había sido abusada por un adolescente y las identidades se preservan en beneficio de esa víctima. Ese primer hecho, según el efectivo, habría motivado el crimen. Junto al policía fue imputado como partícipe secundario Rodrigo Nicolás Cáceres (24). A ambos se les dictó la prisión preventiva por el plazo de cuatro meses.

La acusación sostiene que el 4 de diciembre, al enterarse de que su hija había sido abusada, A.D salió junto con Cáceres a buscar al violador. Fueron hasta la localidad de El Bracho donde se encontraron con Adriana Aragón. El policía discutió con la mujer y terminó haciendo un disparo que pasó junto a la cabeza de ella y que le lastimó el oído. Luego, con la información que había obtenido a lo largo del trayecto, fue hasta la casa de Domingo Caro, en Romera Pozo, donde ubicó a la víctima. Según declaró la novia de Caro, ella estuvo hablando con A.D y, cuando vio aparecer a Jonathan, el policía le disparó al pecho.

No quedó claro si el uniformado mató a la persona que verdaderamente buscaba.

Aceptación

Por consejo del abogado Pablo Cisneros, A.D. reconoció el hecho. “Llegué a mi casa porque habían entrado a robar. Mi hija me cuenta lo que le había hecho uno de los ladrones. Por la descripción que me dio pensé inmediatamente en Cáceres, que tiene reputación de andar robando”, explicó A.D. al declarar. El imputado agregó que al verlo, la adolescente descartó que hubiese estado involucrado en el ataque y que con la descripción dada el coimputado había señalado a un tal “Nahuel”. “Le dije a Cáceres que me acompañara a encontrarlo y me llevó a casa de Aragón. Yo estuve mal, no aguanté que me mintiera esa mujer, lo estaba protegiendo; por eso disparé a la pared y la esquirla le lastimó la oreja”, sostuvo el imputado, hasta ese momento tranquilo.

Tras el altercado -dijo- Aragón le indicó dónde vivía el sospechoso y él habría dejado a Cáceres en Cruz Alta antes de ir a cumplir su venganza. “Cáceres me dio una foto del acusado. Con eso y con la descripción de mi hija lo encontré. Fui a donde me indicaron y era él quien me recibió. Le recriminé lo que había hecho y luego lo maté”, remarcó.

“Mi hija me esperaba en el auto, yo no quise traerla, pero ella me insistía en que le daba asco lo que le habían hecho. Cuando volví al auto le dije ‘ya está mi amor, ya lo he muerto’ (sic.), y ella me recriminó que lo que había hecho estaba mal”, dijo el imputado, rompiendo en llanto. “Después de matarlo recapacité, fui y me entregué. Sé que estuve mal, transgredí nuestra ley y la de Dios, pero me dolió lo que él le hizo a mi hija de 13. Me enojé y reaccioné”, agregó.

Sin embargo, fuentes judiciales confirmaron que tras la detención de su padre, la adolescente señaló a N.A como su agresor sexual y dijo que el sospechoso la durmió para poder abusarla. El adolescente está con prisión preventiva desde el domingo y un estudio apuntaría a que las lesiones en la víctima corresponderían a la dentadura de ese detenido. Esa información contradice la declaración del policía.

Negación

La estrategia defensiva de Cáceres fue diferente. El otro imputado, que en principio era acusado como partícipe necesario del hecho, negó rotundamente tener algún vinculo con A.D. “Él me vino a preguntar por una persona, yo le dije que no la veía hace rato pero que una amiga mía (Aragón) quizás podía saber dónde encontrarlo. Llegamos a casa de Aragón y yo estaba hablando con ella cuando D. enloqueció, la empezó a insultar, sacó el arma e hizo el disparo”, relató el coimputado, que no tendría antecedentes, según dijo su defensora, Marta Toledo. “Yo lo reprendí por lo que hizo, nunca imaginé que haría algo así. Le exigí que me llevara a mi casa y lo hizo”, agregó. Finalmente dijo: “antes de irme me compadecí de lo que había sufrido su hija y le pasé una foto por whatsapp del chaboncito, pero nunca pensé que iba a querer matarlo”.

El auxiliar fiscal Lucas Maggio no creyó esa versión y planteó que difícilmente A.D. podría haber estado sin Cáceres al momento del crimen. El juez Gonzalo Ortega coincidió con el acusador y ante la gravedad del hecho, ordenó la prisión preventiva para ambos acusados.

Testimonio clave: la hija adolescente del imputado deberá declarar en cámara Gesell

“La posibilidad de hacer ‘justicia por mano propia’ está prohibida. Es claro que estamos ante un delito muy grave”, señaló el juez Gonzalo Ortega luego de escuchar la declaración de A.D, el policía que fue imputado por el homicidio de Jonathan Caro. El efectivo había hecho mención de que se arrepentía del crimen pero que había actuado por el enojo que le causó el abuso sexual que sufrió su hija. No está claro si la víctima estuvo vinculada al hecho, pero A.D. no dudóde que sí. “La víctima estaba vulnerable, va a ser necesario que la hija del imputado declare en su momento sobre la causa de abuso”, agregó el juez.