Siete días pasaron de las elecciones y los análisis sobre los resultados no se agotaron en las dependencias oficiales ni entre la dirigencia justicialista. El Frente de Todos (FdT) ganó y se quedó con todas las bancas del Congreso que puso en juego, pero no con la comodidad que esperaba. Los números fueron ajustados y pusieron al PJ en una posición incómoda. En paralelo, Juntos por el Cambio (JpC) obtuvo un crecimiento que les preocupa para 2023. Si bien hay una parte de los miembros de la gestión que pretenden dejar atrás cuanto antes el domingo, hay otra que considera que hay que identificar los motivos locales del decaimiento para comenzar a mirar hacia los próximos comicios. A priori, el mayor peso lo llevan el gobernador Osvaldo Jaldo y los “institucionales”, sobre todo intendentes y comisionados comunales, que tienen que dejar de lado la coyuntura electoral rápidamente y seguir con sus gestiones en un contexto social y económico muy complejo.  

Hay tantas lecturas puertas adentro del oficialismo como vertientes en el PJ.

El interior, el “fin de la interna” y Alfaro

Los malos resultados de las Primarias para el Gobierno nacional y los cambios en ese escenario impactaron en el electorado provincial: en este punto está de acuerdo casi la totalidad del peronismo. Los desaciertos de la gestión de Alberto Fernández y de Cristina Fernández generaron que la Nación se convirtiera en una “mochila pesada” durante la campaña, en palabras de los propios referentes. Pero esta es la explicación más sencilla y liviana, teniendo en cuenta que es algo prácticamente imposible de revertir o de manejar desde el distrito.

La interna entre el manzurismo y el jaldismo y la posterior reunificación forzada fue otro de los aspectos que pasó factura en las urnas, de acuerdo con los protagonistas. Todos sabían que habría una merma en los sufragios, pero no esperaban que la fuga de adhesiones en relación a las Primarias fuera tan significativa. Sobre todo, cuando se desarrolló una elección que denominan “cara” por la cantidad de dinero que se volcó para la jornada electoral. En la sede del Poder Ejecutivo se esperaba que sólo una porción pequeña de los sufragios que había conseguido el jaldismo, la que se identificaban con el espacio como opositor a Manzur, optara por otras opciones de la oferta electoral.

Hay grupos de referentes, más cercanos al Jefe de Gabinete, que comenzaron a renegar de la situación cuando comenzaron a llegar las primeras planillas de los fiscales. Las frases más repetidas fueron “la interna no cerró”, “hay dirigentes que no trabajaron porque están enojados” y “la responsabilidad es de Juan y de Osvaldo”. Si bien subrayaron que no era la primera vez que se perdían votos entre las Primarias y las Generales, nunca habían sido tantos. Las miradas examinantes fueron para el interior, donde consideran que están los políticos que tuvieron una postura más dura en la confrontación intestina. Ven como los principales errores que Manzur no haya corregido a tiempo falencias de la gestión y que Jaldo haya pretendido comunicar que la interna está saldada. Afirman que ambos subestimaron a los militantes y dirigentes. El legislador Armando Cortalezzi fue el que exteriorizó públicamente la molestia en LA GACETA al pedir que no se culpe a las segundas y terceras líneas por los resultados.

Hay otro sector, más vinculado al jaldismo, que también reconoce que no pasó el tiempo suficiente como para dejar de lado las rencillas. Pero creen que el tiempo de culpas y culpables ya pasó. Apuntan a que la construcción debe ser colectiva y a que se dieron los gestos iniciales como para dejar atrás las diferencias. Subrayan que Jaldo está a la cabeza de esas iniciativas para reunir a todos y rescatan, por ejemplo, que juntó el jueves a todos los intendentes (salvo al famaillense José Orellana, que estaba en Buenos Aires) y que tuvieron un encuentro ameno. El asado se hizo en Tafí Viejo y a la sede la aportó el jefe municipal local Javier Noguera. De allí surgió una idea como conclusión, al menos en lo discursivo: que el jaldismo y el manzurimo ya no existen como facciones.    

Otra arista clave en la interpretación de los números es que quedaron desnudas las internas comarcanas muy temprano. La pelea en el PJ abonó las disputas en las comunas y municipios dos años antes. Como ya no hay reelección en la mayoría de los casos, la sucesión es una discusión instalada y que va más allá de la Casa de Gobierno. Figuras relevantes del interior analizan que por eso las cifras más pobres de votos se dieron en las ciudades y pueblos donde la puja fue más feroz.

En relación a la oposición, hay una pregunta recurrente entre los que planearon la campaña que obtuvo respuesta: ¿Puede Germán Alfaro quitarle votos al oficialismo? Pudo.Creen que ese fenómeno tiene como explicación que el intendente capitalino piensa, planifica y trabaja electoralmente como ellos. De todas maneras, apuntan a que las peleas internas dividirán en los próximos meses al armado de JpC.        

Junto con los análisis, hay una duda cuya resolución comienza a delinearse ¿Cómo sigue el gobierno de Jaldo? En los planes del mandatario está seguir mostrando un Estado presente, hasta el los detalles, y más dinámico. En su entorno quieren que gane mayor autonomía, para dejar atrás la idea de que sólo administra un gobierno de otro. Apuestan a la llegada de obras y a reavivar algunas que están en espera. Adelantan que pondrán especial atención y contención en sectores vulnerados para poder transitar diciembre sin inconvenientes. Mientras, los dirigentes siguen escudriñando los resultados del domingo, sobre todo, aquellos que tienen pretensiones para 2023.