VARSOVIA, Polonia.- Las fuerzas de seguridad polacas dispararon gases lacrimógenos y con un cañón de agua contra migrantes que lanzaban piedras desde la frontera con Bielorrusia. La alianza militar OTAN reiteró su apoyo a Varsovia en una crisis por la que acusan al gobierno de derecha de Alexander Lukashenko, de Bielorrusia.
Miles de personas, en su mayoría desplazadas de territorios en conflicto como Siria, Irak y Afganistán están varadas en la frontera, que pierden la paciencia ante las condiciones inhumanas en las que están, afrontando temperaturas bajo cero, sin refugio y sin comida.
Las autoridades polacas y bielorrusas se culpan mutuamente por el aumento de las tensiones en la frontera, donde se agolpan miles de personas con la esperanza de poder entrar en la Unión Europea.
En las imágenes de video, publicadas por las autoridades polacas, se puede ver a inmigrantes lanzando botellas y troncos a través de la valla de alambre en el paso de Bruzgi-Kúznica.
Al menos ocho migrantes murieron en la frontera durante la crisis. Uno de ellos, un joven sirio de 19 años, fue enterrado ayer en el pueblo de Bohoniki, al noreste de Polonia.
La crisis, según la Unión Europea, está orquestada por Bielorrusia -aliada de Rusia- en represalia por las sanciones impuestas por la Unión Europea por la represión de las protestas políticas, una acusación que el gobierno de Lukashenko niega.
Cerca de 4.000 inmigrantes, en su mayoría procedentes de Irak y Afganistán, esperan ahora en bosques helados en lo que no sólo es la frontera de Polonia, sino también la frontera exterior de la Unión Europea y la OTAN.
“Estamos profundamente preocupados por la forma en que el régimen de Lukashenko está usando a los migrantes vulnerables como táctica de ataque híbrido contra otros países”, dijo el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, a los ministros de Defensa de la alianza reunidos en Bruselas. “Nos solidarizamos con Polonia y con todos los aliados afectados”, agregó.
Lituania y Letonia, que al igual que Polonia son miembros de la OTAN y la UE, también informaron de un fuerte aumento de los intentos de cruzar desde Bielorrusia desde el verano boreal.
Un niño kurdo de nueve años, amputado de las dos piernas, se encontraba entre los atrapados entre los lagos, pantanos y bosques de la frontera, después de que Polonia se negó a dejarles entrar y las fuerzas bielorrusas les impidieron regresar.
“Podemos ver el enorme sufrimiento de las personas que se quedan en el limbo”, dijo Dunja Mijatovic, comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, organismo de vigilancia de los derechos más grande que la UE y que también cuenta con Rusia entre sus miembros.
Tras visitar un centro de ayuda en una ciudad polaca, dijo: “Tenemos que encontrar una forma de desescalar, para asegurarnos que la atención se centra en detener el sufrimiento”.
Las relaciones entre Bielorrusia y la UE empeoraron tras las elecciones del año pasado, en las que Lukashenko, en el poder desde 1994, se proclamó vencedor. Esto desencadenó protestas y una represión policial.
La UE y la OTAN piden a Rusia, el aliado más importante de Lukashenko, que ponga fin a la crisis. Occidente también advirtió sobre lo que considera un refuerzo militar ruso en la frontera con la vecina Ucrania. (Reuters)