Hay enfermedades que no tienen cura. Son mortales o intratables. Y desde hace años la ciencia intenta resolver esos acertijos. Por eso, cuando ese enemigo desconocido e invisible al que llamamos covid-19 se adueñó de nuestra vida, las esperanzas de encontrar una rápida salida a la pandemia no parecían muy alentadoras. Por eso Ana María Franchi, directora del Conicet, principal organismo dedicado a la promoción de la Ciencia y la Tecnología en la Argentina, se muestra orgullosa de lo que se logró en el país. “Falta mucho, pero estamos trabajando para que se reconozca el trabajo de los científicos”, dijo la doctora en Ciencias Químicas y presidenta de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología. ”Tenemos todo para ser respetados en el mundo. Ahora debemos ponernos de pie”, aseguró. Desde Buenos Aires, este fue el diálogo con LA GACETA:
- En un mundo con un bombardeo constante de información, ¿cómo incorporamos la ciencia en los más chicos?
- En el Conicet estamos trabajando en un tema que consideramos importante, que es la popularización de la ciencia. Hemos visto, sobre todo en esta época de pandemia, a muchas personas que hablan de temas que desconocen y perjudican, desde las campañas antivacunas a tratamientos de dudosa efectividad. Por eso, cuando se pudo, volvimos a salir al interior, a dar charlas. Hace poco en Tucumán hubo una importante exposición sobre ciencia coordinada por nosotros. Estamos trabajando en proyectos de turismo científico en Salta y en Chubut, entre otras provincias. En Salta, por ejemplo, hablamos de astronomía, todo asociado a los telescopios que se instalan en la provincia. Queremos que los jóvenes se interesen en la ciencia y en la tecnología. En Buenos Aires tenemos muestras itinerantes, tenemos a Tecnópolis como un faro para enseñar con varias muestras. Es una forma de impactar en las audiencias. Siempre recuerdo, por ejemplo, lo que significaron los programas de Jacques Cousteau para una generación, que sin dudas redundó en el interés científico. Por eso queremos entrar por los medios de comunicación, tenemos el programa Confiar para luchar contra las fake news; queremos que nuestros investigadores aparezcan más en los medios de comunicación. Debemos trabajar en muchos niveles. Hoy los jóvenes se informan por redes y no siempre es buena la información que allí reciben, o está muy disgregada. Por eso, insisto, la popularización de la ciencia es una de nuestras metas.
- Dentro de la catástrofe que nos tocó vivir desde el año pasado, uno no puede más que maravillarse con los avances que obtuvo la ciencia en este tiempo...
- Hemos visto que a nivel mundial y en Argentina particularmente hubo una enorme demanda hacia la ciencia, fundamentalmente con la producción de vacunas, una situación que pocas veces se vio, siendo tan urgente tratar de encontrar una respuesta para lo que vivíamos. Entonces esa demanda fue muy importante y debíamos estar preparados. Todo esto demuestra que la ciencia nos puede ayudar a pasar esta situación tan grave. Es una responsabilidad muy grande, pero muestra a los Estados, a los Gobiernos, que la ciencia debe ser apoyada y valorada. Esto se vio en todos lados. Y además los científicos se dieron cuenta de que podían moverse de su tema específico, y aportar desde las distintas áreas. Se unieron para llevar soluciones. La cantidad de vacunas que se produjeron en el mundo es impresionante. Hoy lo estamos viviendo y tal vez perdemos un poco el foco, pero con el tiempo, cuando veamos a la distancia, vamos a comprender el real significado de lo que se hizo en tan poco tiempo. Por eso, el Conicet tiene que tener ciencia de excelencia, pero también queremos que esté en contacto con las realidades que se plantean desde la sociedad civil.
- Usted es una ferviente defensora de las políticas de género. ¿Cómo se trabaja con eso dentro del Conicet?
- Sin dudas que hemos avanzando por el gran empuje del movimiento de mujeres, pero falta mucho todavía. Hoy, cuando vemos fotos de dirigentes gremiales, empresariales, políticos, las mujeres están ausentes. Lo que tenemos que hacer es trabajar en políticas inclusivas, en preocuparnos para poder hacer que las mujeres estudien carreras en las que hoy están poco presentes. Tampoco estamos presentes en las categorías dirigenciales más altas. No hay mujeres en puestos jerárquicos. Es un trabajo que recién estamos empezando. Las jóvenes no deben resignar lo que otras resignamos tiempo atrás.
- Una de las situaciones que más se sufrió sobre todo a la hora de educar durante la pandemia fue la falta de conectividad. ¿Qué se debe hacer al respecto?
- La conectividad es un derecho humano. Hoy vemos que el trabajo remoto vino para quedarse en muchos aspectos. Lo mismo pasa con el estudio, y para eso debemos estar conectados, sobre todo las personas de menores recursos. Se había avanzado bastante con el plan Conectar y esto tiene que continuar. Pero es fundamental que sea accesible, con leyes que acompañen, y que sirva para todos los argentinos, no sólo los que viven en las grandes urbes. Es más, hay que apuntar justamente a los que están más aislados, que son los que necesitan esa conectividad. Hay que invertir en eso. Entre el Estado y los entes privados deben trabajar para que nadie se quede sin conectividad o estaríamos atentando contra nuestro futuro.
- ¿Cómo podemos incluir la ciencia de forma más presente en las currículas educativas?
- Por experiencia sabemos que las vocaciones científicas se dan muy temprano, a los 8, 9 o 10 años. Los futuros investigadores descubren sus ganas de interiorizarse en la ciencia a esa edad. Por eso es fundamental la tarea de los docentes en interesar a los estudiantes en estas carreras. Y pongo el ejemplo otra vez de las niñas. Hay que interesarlas en carreras como las ingenierías, las matemáticas, las informáticas, donde hay muy pocas mujeres. La ciencia debe ser inclusiva. Hoy ya no podemos llamar a una persona alfabetizada sólo por saber leer, escribir o desarrollar las cuatro principales operaciones matemáticas. Deben tener conocimientos científicos y tecnológicos para desarrollarse. Lo vemos todos los días. La ciencia y la tecnología nos atraviesan y hay que estar preparados para entenderlas.
- ¿Cuál es la tarea específica que realiza el Conicet en el país?
- Lo primero que hay que decir es que somos una institución que está en todo el país. Tenemos más de 30.000 personas que trabajan en todas las disciplinas. Se estudian y se investigan todas las disciplinas. Se hace investigación para resolver problemas o para cuestiones más básicas. La mayoría son docentes universitarios. Pero además tenemos más de 12.000 becarios que hacen sus doctorados, y pueden trabajar en empresas privadas o conectarse con algún lugar donde se haga investigación en las temáticas que les interesan. Deben mostrar interés de hacer doctorados, y así tienen la posibilidad de presentarse a una beca. Para eso se evalúa su performance en la universidad, la calidad del proyecto, etcétera. Todos pueden ser parte y serán bienvenidos al organismo. La idea es que exista un Conicet federalizado, que les permita a los investigadores contar con un respaldo integral. No se trata de mandar solo a alguien a algún lugar, sino de respaldarlo con un grupo de investigación, un subsidio o un equipamiento, y de hablar con Gobiernos provinciales y municipales para preguntarles qué temáticas les interesan abordar.
- Históricamente se nota un desbalance en los ingresos a las carreras, y no se nota una mirada federal que se preocupe por esto. Hay muchísimos estudiantes en Buenos Aires, La Plata o Córdoba y el resto del país se queda atrás.
- Claramente vemos esas diferencias. La ciencia está concentrada en la zona centro del país. Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe. Hoy el 84% de los investigadores son de esa zona y nosotros estamos preocupados por eso. Por eso apuntamos a desarrollar más la actividad en el resto del país. Hay planes dedicados exclusivamente al resto de las provincias, como Catamarca, San Juan, La Pampa o Chaco, con las que estamos trabajando ahora. Pero además queremos firmar con otras provincias becas cofinanciadas, queremos que se reconstruyan edificios que no estaban en buenas condiciones, incluso uno muy grande en Tucumán. Hay asimetrías muy grandes en Argentina y la idea, nuestra idea, es que los científicos no se vayan de su provincia y puedan desarrollarse y crecer allí donde nacieron.
- ¿Por qué cree que el sector privado invierte poco en investigación en Argentina y es el Estado el que debe hacerse cargo?
- Es una realidad que el sector privado invierte poco y debería invertir más. Hoy en el Conicet tenemos la gerencia de Vinculación, que trabaja con empresas privadas, y de a poco vamos viendo que hay un interés mayor ahora. Pero para empezar a invertir en serio desde ese sector falta mucho. Gracias a la ley de financiamiento, el presupuesto contempla que el 1% se invierta en ciencia. Nos gustaría, pretendemos que el sector privado aporte otro 1%. Si logramos eso estaríamos mucho mejor. Todos deben entender que la ciencia siempre, a la larga o a la corta, va a dar réditos. El Conicet puede contribuir a que los productos que se hagan en Argentina tengan un mayor valor agregado.
- ¿Cuál es el futuro de las ciencias sociales en el Conicet, con la fuerte orientación a las ciencias duras que hay en las carreras?
- Si hablamos en cantidad de investigadores, las ciencias duras tienen menos prensa que las ciencias sociales, que fueron muy maltratadas por algunos gobiernos y se preguntaban para qué servirían. Pero con los problemas sociales que tenemos en el país su estudio es fundamental. Analizar la distribución de la población, la pobreza, todos estos índices es fundamental, y para eso debemos recurrir a las ciencias sociales y humanas. Entonces tenemos que mostrar sus trabajos y hacer que más estudiantes se interesen en ellos. Durante la pandemia, por ejemplo, fue fundamental el rol de los periodistas científicos, a partir de la divulgación. Lo cierto que se informó a través de ellos. Personas preparadas y con conocimiento de causa. Es uno de los tantos ejemplos que existen.
- Ya vimos lo que puede lograr la ciencia. ¿Tiene futuro en Argentina?
- Creo que hoy estamos comenzando a ponernos de pie. En años anteriores perdimos mucho presupuesto para investigación. Hoy hay un apoyo claro. Pero tenemos que lograr que el Estado y los privados inviertan más. No puede haber desarrollo de un país sin ciencia y tecnología.