Miguel Ángel Pichetto estuvo en Tucumán para apoyar las candidaturas de Germán Alfaro para senador y Roberto Sánchez para diputado. El ex candidato a vicepresidente de Mauricio Macri se refirió en duros términos a la situación que vive el país, “producto de las malas gestiones de este Gobierno”, anunció un gran triunfo de Juntos por el Cambio para el domingo y minimizó la actuación de Juan Manzur al frente del Gabinete de Ministros al tiempo que posicionó a Alfaro como una verdadera opción para dentro de dos años en Tucumán. En un alto en su agenda charló con LA GACETA:
- ¿Qué expectativas tiene para el domingo?
- Muy buenas, desde las primarias a la fecha los problemas del gobierno se agigantaron. No pudieron generar un marco de expectativas para cambiar el resultado y lo más probable es que se consolide un triunfo electoral importante en todo el país. De cara a Tucumán veo un crecimiento notable, importante del trabajo de Alfaro y de Sánchez. Creo que vamos a hacer una elección muy importante que abre perspectivas interesantes de cara al 2023.
- ¿Para usted fueron una sorpresa los resultados de las PASO?
- No. En lo que uno veía en las diferentes recorridas por el país, había una sensación como de un quiebre emocional del electorado con el Gobierno. Está fundado en el proceso de la larga cuarentena que tuvo Argentina, la pérdida de credibilidad del Presidente frente a las restricciones que pedía a la ciudadanía y a las liberalidades que él tenía en Olivos, con situaciones en las que a veces la foto vale más que mil palabras. Eso impactó mucho en el Gobierno y fragilizó la palabra presidencial, le hizo perder confiabilidad y aún hoy la gente no lo olvida. Luego hay un proceso de pérdida de empleo, de crecimiento de la pobreza, y el plan como mecanismo para seguir manteniendo cautiva a la gente ya no contiene. Hasta la misma gente que tenía el beneficio del plan te decía que lo que necesitaba era trabajo. Ahora incluso representantes de movimientos sociales y hasta en el Gobierno empiezan a hablar de trabajo. Quieren cambiar los planes por trabajo, pero se dieron cuenta tarde. Creían que con los planes era suficiente para volver a ganar las elecciones, y me parece que la sociedad está demandando un proyecto para el país, un proyecto que tenga que ver con la generación de empleo, de cómo salir de la pésima situación en la que estamos.
- ¿Qué análisis hace de la situación actual del país?
La pandemia y el encierro coadyuvaron a que aumentara el gasto público, y el Gobierno intentó combatirlos con diversos mecanismos, de los cuales creo que el APP fue interesante, pero no suficiente. Deben entender que ese mundo del pobrismo está terminado. Hay quienes creen que la pobreza es un mérito y que es importante que la Argentina sea más pobre, pero me parece que ese escenario está concluido; la gente tiene otras expectativas del rumbo que debe tener el país. Los líderes deben dar el ejemplo, y lo de Olivos tuvo un impacto muy fuerte en el imaginario colectivo.
- Estamos a días de las elecciones legislativas, pero hay muchos que miran hacia 2023. ¿Cómo se posiciona Juntos por el Cambio en ese contexto?
- Hay que bajar las ansiedades y las urgencias con respecto a la definición de candidaturas. Cambiemos debe trabajar en un proyecto de gobierno y de país, en la cohesión de los sectores de Juntos por el Cambio y sumar a sectores de centroderecha. Pero hay que construir un programa. No se puede improvisar, no se pueden cometer otra vez errores, no sé si Argentina va a tolerar un nuevo fracaso, una nueva decepción. Debemos encontrar un camino para crecer, para mejorar, que haya una mirada al futuro y que aparezca la luz. Si no armonizamos un plan y luego se improvisa, no va a andar, debemos tener un programa de gobierno claro, no se puede mentir.
- ¿Fue una decepción no haber obtenido la reelección en 2019?
- Sin dudas. Perdimos una gran oportunidad a partir de la derrota en las primarias, lo que impactó de lleno en la estabilidad económica, en el dólar, y fue la terminación del gobierno de Macri. Se perdió la visión de un modelo capitalista en Argentina, de crecimiento, de exportaciones libres, de programas para salir adelante de la crisis que arrastrábamos.
- Le doy dos nombres y le pido su opinión sobre cada uno: Mauricio Macri y Javier Milei.
- Siempre dije que un presidente en Argentina es un sujeto político muy relevante, del cual no se puede prescindir. Estoy en contra de querer jubilar a Mauricio Macri, es un activo muy fuerte y está en carrera. Veremos cómo se dilucida lo de las candidaturas mediante el mecanismo de las primarias. Yo estoy trabajando con el espacio del Peronismo Republicano y con una visión del centroderecha en la Argentina, más amplio que la propia mirada del peronismo para competir dentro del espacio. Tengo la obligación de hacerlo, tengo una mirada propia y experiencia de la situación del país acumulada durante mucho tiempo. Hay muchos peronistas que están desencantados con este gobierno y pretendo sumarlos. En cuanto a Milei, creo en una construcción abarcativa, y hay que ver si él puede estar dentro de esa construcción.
- ¿Qué reflexión le merece lo sucedido en Ramos Mejía con el asesinato del quiosquero y la inseguridad en el país?
- Hay que remontarse a un hecho muy grave en el comienzo de la pandemia, que es la liberación de un número muy alto de presos en Argentina; liberaron las cárceles, descargaron delincuentes en la calle, unos 12.000 delincuentes que salieron a la calle sin haber cumplido la condena. Este señor que mató al comerciante debería haber estado preso, y así el quiosquero estaría vivo. La inseguridad nos recorre. Tucumán tiene una conflictividad delictiva importante, con el crecimiento del narcotráfico como es Rosario. Hay que reconstituir las fuerzas policiales y hay que analizar las penas. Una joven de 15 años como la que acompañaba al asesino de Ramos Mejía sabe discernir entre el bien y el mal, y por eso se debe tener rigurosidad en el cumplimiento de las penas. Para mí la comprensión de los actos es más prematura que en otros tiempos y por eso no se puede decir que esta chica, que además estaba embarazada, no sabía lo que hacía. Es una discusión vieja, pero muy actual, a la que hay que prestarle atención.
- ¿Qué opina de la figura de Juan Manzur como jefe de Gabinete?
- La asunción de Manzur es consecuencia de una crisis en el seno del gobierno y de diferencias entre la vicepresidenta y el Presidente, pero nada mejoró después de esa crisis ni después de la asunción de Manzur. Nada mejoró a nivel nacional. El intento de Manzur de ir a Estados Unidos a hablar con empresarios es de poco valor. Lo mismo que el presidente Alberto Fernández que fue al G20 y se sacó fotos con (Joe) Biden, con (Emmanuel) Macron y con John Kerry, pero cuando volvió se encontró con Rafael Correa, con Evo Morales y no dijo una palabra de lo que sucedió en Nicaragua. Tiene una contradicción muy grande, con discursos de carácter electoral, y convierten al país en poco serio y con futuro incierto. Manzur fue llamado para aglutinar gobernadores, pero los gobernadores hoy lo único que quieren es defender el territorio. No veo cambios sustanciales en la gestión de Manzur, que tiene como contrapartida una sensación de cierto desamparo en la provincia al dejar el cargo. Como decía mi abuelo, “todo no se puede tener”.
- En Tucumán Germán Alfaro tiene una línea identificada con usted por su pasado peronista, del que se fue, dijo, desencantado.
- Es así. Veo que está construyendo un camino interesante, tiene una fuerte idoneidad y una fuerte gestión en la ciudad. Construye un proyecto en Tucumán que puede ser una real alternativa de gobierno para 2023. Ahora deben acompañarlo, incluso los que votaron terceras fuerzas deben advertir quiénes son los verdaderos opositores. Queremos hacer una elección que nos acerque al oficialismo. Hay que tener en cuenta que todo lo que sucedió después de las primarias fue negativo para el gobierno y para el país.