El caso de la menor hallada en Córdoba tuvo un inesperado giro en la investigación que, por el momento, tiene varios caminos que deben seguir recorriéndose para tratar de llegar a la verdad. En las últimas horas se produjeron importantes novedades. “El Porteño” (32), que fue detenido en Córdoba cuando llevaba a la niña de 12 años y a una adolescente de 15, fue liberado luego de que respondiera a una caución de $300.000. Ayer, el padre de la pequeña de 12 años fue aprehendido, acusado de abuso.
La causa se abrió el domingo pasado cuando la madre de la niña denunció que su hija había desaparecido de Santa Rosa de Leales. La ubicaron en un puesto caminero en la localidad cordobesa de Salsacate, cuando circulaba en un Chevrolet Corsa gris, junto al “Porteño” y a otra adolescente. Comenzaba entonces a asomar un caso complejo y lleno de dudas que comenzaron a despejarse después de varios días.
Los interrogantes habían comenzado a salir a la luz cuando los vecinos dijeron que habían visto a la niña de 12 años en la casa de su madrastra, en la que también vivía su padre biológico. Además señalaron que se fue de ahí en el auto en el que fue ubicada y que era de un mecánico que vivía en ese lugar desde hacía bastante tiempo.
La mujer dueña de casa les entregó a los policías ocho cartas. Esas misivas fueron examinadas por los investigadores y descubrieron que la niña desaparecida habría decido denunciar a su entorno porque era víctima de abusos sexuales.
Ante ese panorama, fueron dos las líneas de investigación que se abrieron. Una de ellas era efectivamente que la pequeña podría haber decidido escaparse para salir del infierno en el que estaba presa. Y esa posibilidad se acrecentó cuando los familiares informaron a los policías que la fugada se había comunicado con ellos para decirles que estaba bien y no la buscaron más.
Esa información también alimentó la posibilidad de que, en realidad, la niña y la adolescente, que era hija de la mujer donde fue vista por última vez, podrían haber sido captadas por una red de trata de personas con fines sexuales.
Luego de que fueran encontradas sanas y salvas en Córdoba, hubo que atender otro problemal. El juez especializado en Niños, Niñas y Adolescencia, Federico Moeykens, les dio un plazo de dos horas a las autoridades de la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia (Dinaif), que hasta ese momento no había intervenido, para restaurarles todos sus derechos (la niña y la adolescente estuvieron 36 horas en una comisaría) y para que organizaran el operativo de retorno a la provincia.
Clave del caso
El expediente, con el correr de los días, se fue bifurcando. La fiscala Eugenia Posse se dedicó a investigar el posible abuso. Su par, Marcelo Leguizamón, se hizo cargo del delito de sustracción y retención de menores, delitos por los que estaba acusado el “Porteño”. Por su parte el fiscal federal Agustín Chit pidió una copia del expediente para analizar si estaba ante una causa por trata. Por último, el juez de Familia Víctor Raúl Carlos se encargó de seguir de cerca el proceso para que no se vulneren los derechos de las protagonistas del caso.
El viernes se realizó la cámara Gesell de las dos menores. A pesar de que no trascendieron detalles, se supone que la niña de 12 años habría confirmado que sufría abuso por parte de al menos su padre biológico. También habría desvinculado del caso al “Porteño” al afirmar que quiso ayudarla.
Esa versión fue confirmada por la adolescente. Ella reconoció que mantenía una relación sentimental con el hombre que la trasladaba y que es 17 años mayor que ella. También dijo que habían decidido radicarse en Córdoba y que llevaron a la niña para sacarla del infierno en el que vivía. También podría haber aportado datos de los abusos sufridos por la niña.
Ante esta doble confesión, se decidió liberar al “Porteño”, pero seguirá sujeto a la investigación del caso. No se conocieron más detalles, ya que la Justicia impide a la prensa a presenciar las audiencias sobre estos casos.
Allanamiento
La fiscala Posse solicitó realizar un allanamiento en la vivienda del padre de la niña, medida que fue autorizada por el juez Rafael Macoritto. Personal de la Unidad Regional Este, al mando del comisario Fabio Ferreyra, cumplió con la orden. No sólo se detuvo al padre biológico de la niña de 12 años, sino que además se secuestró documentación.
Pese a que todo se maneja en el mayor de los secretos, entre otros elementos se incautaron libretas con anotaciones (podría tratarse de una especie de diario), dos celulares y una tablet que serán analizadas. No se descarta que en las próximas horas se produzcan otras novedades.