Un desmayo desembocó en la internación del senador kirchnerista José Alperovich, quien ayer ingresó a una clínica privada de San Miguel de Tucumán. El último parte médico refiere que el paciente estaba lúcido y estable. Fuentes del círculo del ex mandatario indicaron que los primeros estudios (laboratorio, tomografía computarizada y resonancia magnética) habían arrojado resultados normales y que continuaban las pruebas para conocer las razones de la pérdida momentánea del conocimiento. Se prevé que hoy a primera hora habrá novedades acerca del estado de salud del funcionario, que permanecía acompañado por sus familiares.

Alperovich estaba en su domicilio cuando se desplomó. En la caída, se golpeó con un mueble y se cortó arriba de la ceja derecha. La herida obligó a practicar tres puntos de sutura. Según trascendió, Alperovich había tenido fiebre el domingo, pero quedó descartado un contagio de covid-19. La internación tiene lugar en el Sanatorio 9 de Julio.

La noticia de la dificultad de salud del senador y tres veces gobernador de Tucumán (2003-2015) generó revuelo puesto que este había bajado drásticamente su exposición pública. A finales de 2019, Alperovich fue denunciado por una sobrina, que le endilgó la presunta comisión del delito de abuso sexual. Este hecho lo llevó a pedir al Senado y a renovar sucesivamente las licencias sin goce de sueldo. Alperovich nunca más volvió a sentarse en su banca y por primera vez en 28 años no compitió en el proceso electoral en marcha.

Alejado de la política, enfrentó una serie de reveses en la Justicia. Por un lado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió que la causa penal del supuesto abuso sexual sea tramitada en los Tribunales porteños y no en el Poder Judicial provincial, como había pedido el senador. Por otro lado, una de sus empresas quedó involucrada en una investigación de presunto robo de ganado en Santiago del Estero. Parte de las vacas sustraídas fueron encontradas en el campo de propiedad del senador. Por último, no avanzó la contradenuncia en la que Alperovich expuso que era víctima de una operación que atribuyó a Carlos Cisneros y David Mizrahi, respectivos diputado y concejal oficialistas, y al abogado Gustavo Morales.

El distanciamiento de la escena política empezó en las elecciones provinciales de 2019, cuando Alperovich resultó derrotado por dos de sus antiguos ministros y delfines: el actual mandatario con licencia Juan Manzur y su reemplazante, el vicegobernador Osvaldo Jaldo. Esa caída desgastó al senador, quien de a poco perdió a casi todos sus aliados y se llamó al silencio en la prensa y en las redes sociales.

En febrero, el defensor de Alperovich, Mariano Cúneo Libarona, relató que su cliente estaba ocupado con su familia y sus negocios, y que este le había dicho que se veía lejos de la política, aunque no evalúa renunciar, posición que, al parecer, sostendrá hasta el final. “Yo le sugerí que tomara licencia porque se tenía que concentrar (en la causa penal). A partir de ahí fue como que su vida dio un vuelco: lo veo dedicado a su familia, al trabajo en sus empresas y a los deportes. Yo creo que todos los políticos cumplen un ciclo y, quizá, José ya lo cumplió. Él lo decidirá”, había expresado el abogado.