SANTIAGO, Chile.- El presidente chileno, Sebastián Piñera, decretó la militarización de la región en el sur del país, en conflicto con indígenas de la etnia mapuche, quienes piden la recuperación de sus tierras, entre otras reivindicaciones, por las que el gobierno impuso un estado de excepción para contener hechos de violencia que escalaron en los últimos días.

La medida regirá inicialmente 15 días, prorrogables, en las provincias de Bio-bío y Arauco, en la región de Bio-bío, y Malleco y Cautín, en la Araucanía, indicó el mandatario conservador.

“Hemos decidido decretar Estado de Excepción Constitucional de Emergencia, por grave alteración del Orden Público, en las provincias de Bío-bío y Arauco”, dijo el mandatario en una declaración.

El “estado de excepción” en las cuatro provincias “contempla la designación de jefes de la defensa nacional” para controlar el orden público, anunció Piñera en un breve mensaje, en el mismo día en el que, entre polémicas con los pueblos originarios, los países de América Latina conmemora o lamenta la llegada del navegante Cristóbal Colón en 1492.

El gobernante de centroderecha dijo que la medida permite que las Fuerzas Armadas hagan tareas de apoyo logístico, así como de patrulllaje, en las labores policiales para combatir la violencia en la zona, que afirmó está vinculada al narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado.

“Este Estado de Excepción Constitucional de Emergencia es para enfrentar mejor el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado, y en ningún caso se orienta contra un pueblo o grupo de ciudadanos pacíficos”, se excusó el mandatario conservador en su declaración pública desde La Moneda (la sede de Gobierno de Chile).

Entre las nuevas competencias que tendrán las Fuerzas Armadas se encuentran el apoyo logístico, tecnológico, de comunicaciones, de vigilancia y patrullaje “a los procedimientos policiales que se desarrollen en las zonas declaradas en Estado de Emergencia”, indicó el gobernante, que ya el año pasado y el anterior enfrentó manifstaciones multitudinarias para reclamar la democratización y participación de minorías en las decisiones del país.

La falta de solución a los reclamos mapuches de restitución de tierras ha provocado una escalada de violencia en la última década, con ataques incendiarios a predios privados y camiones que recorren este territorio.

“Los habitantes viven con constante temor y con una profunda sensación de indefensión, lo que causa un enorme daño, no sólo a las víctimas directas, sino que también a los que se sienten amenazados y a todos los chilenos”, añadió.

En la región, la etnia mapuche ha reclamado por años la devolución de sus tierras ancestrales, entregadas en enormes extensiones a personas y empresas privadas, y donde actualmente existen operaciones del compañías forestales que explotan los bosques sagrados y protegidos por los mapuches.

En los últimos años, se han multiplicado los sabotajes en la región con quemas de casas, camiones y maquinarias, como parte del conflicto en un área que el Estado y sus socios privados quieren explotar por su alto potencial turístico, eólico y forestal.

El ministro de Interior dijo que viajará mañana a la zona para fijar los detalles de la estrategia de trabajo conjunto entre los organismos policiales y las Fuerzas Armadas. (Reuters)