El arquitecto Daniel Mas (carta 08/10) plantea alguna dudas sobre la remodelación histórica de la Plaza Independencia, especialmente en relación a la fuente, y dice desconocer los motivos de por qué tiene menos fuerza y menos volumen el chorro. En primer lugar, quiero expresar que el proyecto de la plaza fue aprobado por los técnicos de la Nación y del BID; visado por la Comisión de Patrimonio Histórico de la Provincia y la UNT y realizado por los técnicos de Planificación del Municipio. Intervinieron prestigiosos profesionales de distintas especialidades en la elaboración y aprobación del proyecto y múltiples instituciones igualmente prestigiosas. El arquitecto hace referencia a la decisión proyectual de utilizar “bancos de madera” en el paseo, precisando que pueden ser perjudicados por el clima “implacable” de Tucumán y la falta de mantenimiento de la obra pública. Respecto a esto, en el proyecto se decidió la utilización de bancos de distintos formatos (individuales sobre las caminerías, sobrebancos sobre los bordes y los curvos en los sectores de fuente y orquesta) resueltos en su estructura con fundición y con madera sus asientos y respaldos, superadores estética y funcionalmente a los de hormigón premoldeados. La dureza de la madera es la apropiada para este tipo de mobiliario y cuenta con una laca de protección para su uso en la intemperie, sin que esto signifique que no requieran de un mantenimiento periódico como en cualquier lugar del mundo. El uso de este tipo de mobiliario está relacionado, además, con reinterpretar el tipo de bancos con que contaba el paseo desde mediados del siglo XIX, como puede apreciarse en numerosas fotografías y postales. Respecto de la fuente ornamental, previamente a la restauración conservativa, ésta tenía varias manos de pintura que ocultaban su materialidad original de fundición, como muchas otras fuentes del siglo XIX de origen inglés. Había perdido algunas de sus partes (como uno de los leones en su parte baja y que da nombre a este tipo de fuente), que debieron ser restituidas. Tenía sus instalaciones hidráulicas y eléctricas, incluida su iluminación, en malas condiciones. Las bombas empleadas, al igual que el resto de las instalaciones, resultan adecuadas, y la altura y cantidad de chorros de agua se asemejan a las características previas a la intervención, justamente porque se consideró que había que mantener la memoria colectiva respecto de este elemento. La fuente tiene dos partes. La central, que es una obra artística realizada en fundición y que tiene mucho más de 100 años. Por primera vez se restauró y tiene hoy su color original, que permite apreciar las figuras de delfines, leones y angelitos. La segunda parte es la del agua, que originalmente caía de las figuras antes mencionadas; así fue diseñada y no existían los chorros de agua que plantea el arquitecto. Con los años, se decidió poner los chorros de agua para darle más espectacularidad, pero eran tan fuertes que no dejaban ver la obra artística en todo su esplendor. Con la restauración hemos buscado volver al diseño casi original, dando más realce a la parte central, y hemos disminuido el volumen del chorro porque tiene un sistema mediante el cual puede regularse. Por otro lado, se hace referencia al mantenimiento que es necesario pero hago notar que más necesario aun es el cuidado de los bienes de todos por parte de los vecinos. Lamentablemente, sufrimos el vandalismo y debemos estar permanentemente reparando y reponiendo elementos en toda la ciudad. Con esto espero aclarar las dudas que se plantearon y felicitar al arquitecto por el celo que pone en la obra de la plaza, mismo celo que deberían poner en los desarrollos inmobiliarios para darle mayor calidad a los departamentos de los futuros propietarios.
Alfredo Toscano
Secretario de Obras Públicas de la Capital
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