El Nobel de Literatura suele despertar todo tipo de especulaciones y apuestas. Al punto de contar anualmente con nombres repetidos que se exigen entre la esperanza y el clamor popular.

Este año, el galardón fue entregado al novelista Abdulrazak Gurnah, quien se convirtió en el quinto autor africano laureado por la Real Academia de Ciencias de Suecia y el primero en casi dos décadas.

Gurnah nació, en 1948, en Zanzíbar: un archipiélago sobre el Océano Índico que también se asocia al natalicio de otro famoso llamado Farrokh Bulsara (ni más ni menos que Freddy Mercury).

“El valor estratégico de esas islas está inscripto en su historia. Fue un territorio para el tráfico de esclavos durante los siglos XVIII y XIX. Perteneció al Protectorado Británico y en la década de 1960 se anexó finalmente, no sin conflictividad, a Tanzania”, detalló María Eugenia Bestani, profesora asociada de las cátedras Literaturas Anglófonas II y III de la UNT.

Dejando atrás aquellas raíces que luego serían el pilar de su tinta, el escritor llegó a Reino Unido en 1968, como un estudiante refugiado. Esta sucesión de hechos llevaron a que Gurnah escriba en inglés e integra la razón por la cual ayer recibió el máximo premio de las Letras.

Según detalló el jurado, los motivos de la mención se debieron a su “comprensión intransigente y compasiva de los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados, en el abismo que hay entre culturas y continentes, entre una vida que fue y una vida emergente”.

Entre sus 10 novelas, la más famosa es “Paraíso”, que resultó preseleccionada para el Premio Booker en 1994.

Escritura

Con una marcada reflexión sobre el peso de la memoria, las publicaciones de Gurnah juegan y contrastan historias de desarraigo (propio y enquistado en los recuerdos compartidos). En otras, hay refugiados que sobrellevan su rutina entre afectos y niños que son entregados como sirvientes a algún colono o extranjero adinerado para saldar deudas.

La escritura de Gunarh se ubica dentro de la “literatura poscolonial”, clasificación que se utiliza tanto para referirse a una producción literaria, como a un enfoque crítico y de análisis en el abordaje de determinadas obras.

“En un sentido, los autores provienen de las excolonias de los imperios europeos, son migrantes, diaspóricos o refugiados. Escriben en lenguas europeas, de allí la visión de que 'el Imperio contraataca escribiendo'”, explicó Bestani.

Una de las características de este nicho en el amplio abanico de las Letras es el marcado interés en la traducción y su posibilidad de dar voz a lo silenciado.

Además, existe una actitud de contestación o contra-escritura y negociaciones sobre temas referidos a la identidad, la deconstrucción de los mitos del colonizador, los cuestionamientos sobre el canon y el valor estético.

“En cuanto a un instrumento de interpretación, el poscolonialismo también focaliza las situaciones de convivencia de culturas en los espacios metropolitanos de un mundo globalmente interconectado y migrante. Sobre todo, busca poner en evidencia las situaciones de injusticia y del desparejo derecho a la representación”, acotó.

Aunque la Academia encapsule las producciones del tanzano dentro del poscolonialismo esto no deja de ser apenas una clasificación literaria e incluso, para muchos autores, hasta reduccionista de sus trabajos.

En este sentido, esta corriente ideológica tampoco se libra de las críticas. “Hay quienes consideran que se limita a lo discursivo, sin una real y drástica incidencia en las condiciones materiales de sometimiento. Lo cierto es que, para promover cualquier cambio, el punto de partida es la visibilidad. Esperemos que este reconocimiento a Gurnah apunte en ese sentido”, reflexionó la profesora.

Búsqueda infructuosa

Por desgracia, solo tres de los libros de Gurnah han sido traducidos al español, sumado a que las impresiones pertenecen a editoriales ya extintas o solo figuran en repositorios europeos.

Lo más cercano para los lectores tucumanos es acceder a las novelas en inglés a través de Mercado Libre, plataformas de e-commerce o soportes digitales de libros electrónicos (cmo ya se dijo, la mayoría sólo está disponible en inglés).

Afrodescendientes

El reconocimiento que brinda un premio Nobel puede servirnos  para habilitar algunas discusiones. En este caso, sobre el punto de contacto entre la Argentina y África.

Valiéndose de un censo realizado en 1778, hace unos años el Ministerio de Cultura de La Nación especificó que el 46% de  nuestra población poseía orígenes africanos. Por detrás, el mito de un país forjado en exclusiva por inmigrantes blancos europeos palidece.

En los registros que dejan las idas y vueltas por el mapamundi, desde 1777 hasta 1812 entraron a los puertos de Buenos Aires y de Montevideo alrededor de 72.000 esclavos oriundos de aquel continente.

El flujo migratorio se reactivó durante la década del 90 y hoy ya se contemplan tres efemérides que visibilizan a la comunidad afrodescendiente.

Otros autores africanos

- Chinua Achebe: su libro “Todo se desmorona” (1958) es una de las obras más leídas de la literatura africana moderna.

- Donato Ndongo: es escritor, poeta, periodista y delegado de la Agencia de noticias EFE en África central.

- Kwei Jones Quartey: sus escritos se enmarcan dentro de la novela negra y el género policial.

- Maaza Mengiste: podemos encontrar en castellano su novela “Bajo la mirada del león”. El título “El rey de las sombras” de esta ensayista fue preseleccionada para el Premio Booker 2020.

- Ama Ata Aidoo: sus piezas de teatro ganaron numerosos premios y es directora Mbaasen, una organización dedicada a visibilizar a las autoras africanas.

- Koleka Putuma: poetisa queer y escritora de teatro. Fue nominada como una de las mujeres más influyentes por Okay Africa en 2019.

Algunas de sus obras

- “Paraíso” (1994).

- “Precario silencio” (1996).

- “En la orilla” (2001).

- “Desertion” (2005).

- “My mother lived on a farm in Africa” (2006).

- “The last gift” (2011).

- “Gravel heart” (2017).

- “Afterlives” (2020).