Daniel Alfredo Coronel
LG DEPORTIVA
De chicos, casi todos descubrimos lo que es ir a la cancha acompañado por alguien con experiencia en el tema. No importaba si era la cancha de San Martín, Atlético o Amalia. La rutina era similar. Era normal luego del asado familiar del domingo que los varones se escapen hacia la cancha, mientras las mujeres se quedaban conversando y/o preparando la merienda. Pero lo que era una cuestión casi exclusiva de hombres, ya es historia antigua.
El tiempo cambió las cosas, felizmente. Ahora se pueden ver las tribunas pobladas de hombres, mujeres, niños, niñas. Es que no hay edad ni sexo para una pasión que trasciende cualquier frontera.
Un gran desahogo se vivió el fin de semana pasado en la vuelta del público a los estadios. En todos los partidos se vivió un clima similar: lágrimas, alegría, esperanza, nostalgia, recuerdos para los que ya no están y más. Fueron casi 600 días sin ir a la cancha, aunque para los argentinos significó una eternidad.
Como muestra de esa pasión, basta con entender que hubo personas que se inocularon solamente para que no tener la vacuna no sea un impedimento para una posible vuelta a los estadios.
Algunos se endeudaron para sacar un abono y así asegurarse un lugar. En la previa, durante y en el pos partido, hubo llantos de alegría y de tristeza. Los miles de fallecidos durante la pandemia, por la covid-19 u otra enfermedad, estuvieron presentes en el recuerdo de cada uno de los fanáticos que volvieron a la cancha para alentar al equipo de sus amores. Hubo homenajes, hubo promesas rotas, y cumplidas.
Ni el más pesimista de nosotros se hubiera imaginado jamás pasar tanto tiempo alejado de las canchas. Es que todos los que amamos al fútbol tenemos incorporado su folclore, los cánticos, los redoblantes.
Pasó mucho tiempo con miles de pensamientos y emociones contenidas. Por eso, los hinchas volvieron con infinitas historias a cuestas, anécdotas sobre cada partido que jugó su equipo en este casi año y medio sin la presencia de los fanáticos. Esta vez no hubo lugar para los reproches por un gol errado o por una racha sin triunfos. Fue como ir por primera vez a la cancha, un disfrute total, pleno, sin preocupaciones. Fue desconectarse de un día o semana complicada. Fue volver a gritar o sufrir un gol in situ.
La agonía terminó el viernes 1 de octubre cuando, desde las 15.30, los hinchas de Atlético Rafaela, San Telmo y Dálmine fueron los primeros en copar las tribunas.
Por supuesto que hubo algunas particularidades. Por ejemplo, fue extraño ver a Luis Miguel Rodríguez (jugador de Gimnasia de La Plata) otra vez con la camiseta de Colón y levantando una copa, en el estadio “Brigadier Estanislao López” junto a una multitud. No menos llamativa fue la presencia de Brian Romero en el “Tito Tomaghello” para festejar con el “Halcón” de Varela. Curiosidades que nos entregó está pandemia y que más allá de los resultados de cada equipo, permitió que el encuentro entre jugadores e hinchas sea mágico. Los “Sabaleros” cantaron “dale campeón, dale campeón...” como si el triunfo sobre Racing por la Liga Profesional hubiera sido segundos antes. Lo mismo sucedió con Defensa y Justicia, que festejó por dos: Copa Sudamericana 2020 y Recopa Sudamericana fueron los trofeos que el plantel de Sebastián Beccacece presentó a sus hinchas.
Puede que sean días para debatir si se cumplieron los protocolos o no; los dirigentes son los que deben sacar conclusiones sobre lo que fue cada organización. Pero lo que no admite debate es la pasión que mostró la gente. Hoy, miles de hinchas ya se preparan para lo que será otro fin de semana, cuando a la otra mitad de los equipos les toque jugar de local. Desde ya, se sabe que las tribunas estarán colmadas de emociones. Sin importar las estadísticas previas, hay un amor que sigue intacto, y que habrá que cuidar lo mejor posible.