Venezuela empezó ayer la segunda reconversión monetaria en tres años que elimina seis ceros a la moneda local, el bolívar, lo que simplifica las cuentas, pero no alivia la larga crisis económica del país sudamericano. Empresas, comercios y bancos modifican sus sistemas contables, que ya no aceptaban las enormes cifras producto de la hiperinflación. La inflación interanual es de 1.743%, según cálculos del Observatorio Venezolano de Finanzas, un golpe al ingreso de los familias. Un salario mínimo equivale a 2,5 dólares al mes. El más reciente indicador del crecimiento de los precios divulgado por el Banco Central es de mayo, cuando la inflación se aceleró a 28,5% con respecto al mes anterior y cerró en 24,6%. La variación interanual de los precios fue 2.719,4%.
El gobierno de Nicolás Maduro en 2018 quitó cinco ceros a la moneda por los altos precios, posterior a la reconversión de 2008, en la que se restaron tres ceros al bolívar. (Reuters)