Sin mercados, los incentivos fiscales son inconducentes. Lo que menos traslucen los planes gubernamentales para el campo son un cuidado por la ecología y el medio ambiente. Las propuestas ambientales que pretenden llevar a Glasgow parecen salidas de un plan pergeñado por las petroleras, copia fiel del plan estratégico de YPF. Un futuro a puro hidrógeno y electricidad, mayoritariamente provenientes de fuentes eólicas/solares intermitentes + baterías de litio, inconsistente para un país que carece de recursos económicos para implementar ese tipo de soluciones. Nulas expectativas de participación de los biocombustibles en movilidad, especialmente del bioetanol. Ningunean los aportes que puede ofrecer el campo para sustituir emisiones fósiles (dejando ese carbono retenido en suelos seguros), y peor aún, injustificadamente lo consideran entre los máximos responsables de las emisiones nacionales. Esto puede repercutir en que recaigan sobre el campo buena parte de los compromisos de mitigación, atentando contra su potencialidad y productividad.

Santiago José Paz-Brühl


Chubut 2.900


Yerba Buena