Suele decirse que la inflación es una fábrica de pobres. Las estadísticas oficiales le dan razón a ese axioma socioeconómico. Una familia tipo tucumana, por ejemplo, necesitó $ 58.598 mensuales para no ser considerado pobre. En otros términos, ese matrimonio con dos hijos debió contar con un promedio diario de $ 1.953 para comer y para costear los servicios necesarios para vivir como lo marca la Canasta Básica Total (CBT). Pero no todos tienen esa suerte. Aún más, muchos de ellos ni siquiera pueden llegar a mediados de mes para sobrevivir si se toma en cuenta el promedio de ingresos familiares totales de la Argentina ($ 37.803 mensuales). Todo esto ha llevado que, en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, la cantidad de pobres haya sido de 418.130 habitantes que residen en 94.690 hogares al cierre del primer semestre de este año.

Los datos surgen del informe difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que reveló que la tasa de pobreza en el principal aglomerado urbano ha sido del 46,2%, la más alta de los últimos 15 años y un aumento de cinco puntos porcentuales respecto del índice que dejó el primer semestre del año pasado.

La inflación en el período observado ha superado el 55%, con una expansión en el costo de los principales alimentos de la canasta familiar. Por si esto fuera poco, durante un año de la pandemia de la Covid-19, el arrastre de una recesión económica y la falta de ingresos producto de la cuarentena en gran parte del período medido ha causado que 45.300 tucumanos más no hayan podido lograr los ingresos para evitar la pobreza.

“El gran problema es la inflación: licúa el poder adquisitivo de los asalariados, y aleja a los sectores sociales más bajos de la posibilidad de acceder a una canasta de alimentos, bienes y servicios básicos. En los últimos tres años el salario y la jubilación mínima perdieron con un 150% de inflación acumulada”, indicó a LA GACETA Julio Picabea, coordinador del Observatorio de Pobreza de la Fundación León.

La profundización

En los últimos tres años, la cantidad de pobres en el Gran Tucumán-Tafí Viejo prácticamente se ha duplicado. Durante el primer semestre de 2018, ese ejército de vulnerables había alcanzado los 214.750 casos. En ese período, a su vez, la evolución de la indigencia ha sido más dinámica: de los 17.148 existentes en la primera mitad de 2018, la población indigente se ha incrementado a 105.000 personas. Aquel año, sin embargo, la Argentina terminó con una inflación del 47,7%, similar a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) prevista por las consultoras privadas para este 2021. La tasa de indigencia en el principal aglomerado urbano ha sido del 11,6%, cuatro puntos porcentuales más en la comparación interanual.

En el promedio nacional, aquellas personas que apenas tienen ingresos para cubrir la canasta de alimentos, se ubicó en el 10,7% en el primer semestre, lo que representó un alza respecto del 10,5% de fines de 2020.

¿Qué pasó en el resto del país?

- En la Argentina, la pobreza fue del 40,6% al cierre del primer semestre y afecta a 11,7 millones de personas en 31 aglomerados urbanos medidos por el Indec.

- Las mayores incidencias de la pobreza en personas se observaron en el NEA, 45,4%; y el NOA, 44,7%. Las menores, por su parte, se registraron en la Patagonia, 34,4% y Gran Buenos Aires (GBA), 39,2%.

- Según el Indec, para los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), 2.895.699 hogares se encuentran bajo la línea de pobreza. Esto  incluye a 11.726.794 personas.

- Casi 756.500 hogares se encuentran por debajo de la línea de indigencia, lo que representa 3.087.427 indigentes.

- Si las cifras se proyectan a todo el país en función de la cantidad de habitantes, el número se eleva a 18.800.000 personas, que viven en 2.900.000 hogares.

- El porcentaje total de pobres para los grupos de 15 a 29 años es de 48,5%, y de 30 a 64 años es de 36,3%, mientras que en la población de 65 años y más, el 13,8% se ubicó bajo la línea de pobreza.