LONDRES, Reino Unido.- Surtidores de estaciones de servicio secos y racionamiento combustibles eran escenas que no esperaban volver a ver nunca los ciudadanos británicos. Ayer, los surtidores en varias ciudades británicas estaban cerrados o tenían carteles que decían que el combustible no estaba disponible y algunos limitaban la cantidad que podía comprar cada cliente.

La falta de camioneros tras el Brexit, cuando la pandemia de covid-19 está en retirada, ha sembrado el caos en las cadenas de suministro británicas de todo tipo de productos y agitó la preocupación por desabastecimiento y subidas de precios antes de Navidad.

Los trabajadores del Servicio Nacional de Salud (NHS) pidieron que se les diera prioridad para mantener abiertos los hospitales. “Mientras los surtidores se secan, existe el riesgo de que el personal del NHS no pueda hacer su trabajo y prestar cuidados vitales a las personas que los necesitan con urgencia”, dijo el doctor Chaand Nagpaul, presidente del consejo de la Asociación Médica Británica.

El secretario de Medio Ambiente, George Eustice, dijo que no había escasez e instó a dejar de comprar por pánico. Aseguró que el Ministerio de Defensa ayudaría con las pruebas de los conductores.

Los transportistas, las estaciones de servicio y los minoristas afirmaron que no hay soluciones rápidas. La escasez de conductores de camiones -estimada en unos 100.000- es muy grave, y el transporte de combustible exige una formación y una licencia adicionales.

Durante meses, supermercados, procesadoras de alimentos y agricultores advirtieron que la escasez de conductores de vehículos pesados dificultaba la llegada de los productos a las estanterías.

El Gobierno anunció un plan para conceder visados temporales a 5.000 camioneros extranjeros. Andrzej Dobrowolski, un polaco de 44 años, propietario de una empresa de construcción y transporte en Gran Bretaña, dijo que los conductores no aceptarían la propuesta. “Boris Johnson los está invitando a volver y los camioneros se lo toman a risa -dijo Dobrowolski- ¿Por qué deberían dejar sus empresas en Polonia o Bulgaria o Rumanía o en otro lugar de la Unión Europea durante cuatro meses?”.

“Lo que los británicos no entienden, añadió, es que lo importante no es sólo el dinero -añadió-. Su oferta está tres años desfasada”.

En medio de las advertencias de que se avecina un invierno nefasto, algunos políticos de la Unión Europea vincularon el estrés de la cadena de suministro con el referéndum del Brexit de 2016 y la posterior decisión de Gran Bretaña de distanciarse del bloque.

“La libre circulación de la mano de obra forma parte de la Unión Europea, y nos esforzamos por convencer a los británicos de que no abandonaran la Unión”, dijo Olaf Scholz, el candidato socialdemócrata a suceder a Angela Merkel como canciller alemán.

“Ellos decidieron lo contrario. Espero que gestionen los problemas que se deriven de ello”, dijo Scholz.

Los ministros británicos insisten en que el Brexit no tiene nada que ver con la escasez de camioneros, aunque alrededor de 25.000 de estos trabajadores volvieron al continente antes del divorcio.

Gran Bretaña tampoco pudo tomar examen a 40.000 conductores durante los cierres por la covid-19. (Reuters)