Los ataques de 2001 cambiaron la forma de viajar y la seguridad en los aeropuertos del mundo. Antes, viajar en avión en Estados Unidos y en el mundo era más fácil. No se necesitaba identificación para pasar por seguridad en los aeropuertos, nadie se sacaba los zapatos, no se separaban los objetos electrónicos y se podía llevar líquidos en el equipaje de mano. La seguridad estaba a cargo de contratistas reclutados por las aerolíneas. No se revisaba el equipaje de carga y los detectores de metales eran un chiste. Las familias acompañaban a los viajeros a la puerta de embarque y una vez en el avión, era común entrar a la cabina que los chicos se sacaran fotos con el piloto y la tripulación. Tras el 11-S, los pilotos están detrás de puertas blindadas, con armas, para defenderse de posibles secuestradores.