BRASILIA, Brasil.- Como contrapunto a la marcha convocada por el presidente, Jair Bolsonaro, pueblos originarios, trabajadores del Movimiento Sin Tierra e integrantes de los colectivos Mujeres Indígenas y Mulheres Pretas SE movilizaron en el ya tradicional “Grito de los Excluidos y Excluidas”, que se realiza desde hace 27 años en Brasil. Es un desafío a la política de Bolsonaro, a quien acusan de genocida, y levanta la denuncia de que es necesario provocar un debate fundamental para construir un Brasil más justo, “con oportunidades para todos”.

En Brasilia, manifestantes del Grito de los Excluidos se acercaron al campamento de la II Marcha de Mujeres Indígenas y recibieron el saludo del pueblo Pataxó, que lucha contra la depredación de la Amazonia por parte de los que buscan ocupar tierras para el agronegocio.

Las masivas manifestaciones se desarrollaron en más de 160 ciudades, con la consigna #7SForaBolsonaro (#7SFueraBolsonaro) y en algunas de afuera del país, como la que se desarrolló en Barcelona.

“Necesitamos luchar por la vida, y por la vida con dignidad”, dijo en Dom José Valdeci Santos Mende, obispo de la diócesis de Brejo, y uno de los convocantes del acto.

Las mujeres indígenas instalaron al llegar a Brasilia un puesto sanitario para testeos de covid-19 y, en San Pablo, la Central Única de Trabajadores, organizó el reparto de alimentos orgánicos. (Especial)