BRASILIA, Brasil.- El 199 aniversario de la independencia de Brasil no tendrá actos oficiales, pero se verá teñido por las marchas convocadas por el presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, en un nuevo capítulo de su pelea contra el Supremo Tribunal Federal, al que le dio un “ultimátum” para que cambie el sistema de votación de Brasil.

Bolsonaro llamó a una ruptura con la Corte, a la que -dijo- busca enfrentar con “uno o dos millones de personas en las calles” para que el poder moderador de la República “sea el pueblo y no un par de jueces”.

La oposición y líderes políticos de más de 20 países advirtieron el peligro de que el presidente esté agitando un golpe institucional y temen que sus partidarios traten de invadir los tribunales, en una copia de lo que hicieron el 6 de enero de este año los seguidores del ex presidente estadounidense Donald Trump, cuando irrumpieron en el Capitolio después de su derrota electoral, para impedir la confirmación del triunfo de Joe Biden.

El mandatario brasileño, alineado con las ideas de Steve Bannon, ex asesor de Trump y de gurú de la extrema derecha mundial, acusa al Supremo Tribunal Federal de violar la Constitución, después de se abrieran procesos contra él y sus aliados por buscar intervenirla militarmente.

El principal lema con el que marcharán hoy los bolsonaristas será “Eu Autorizo” (Yo autorizo), es un pedido para que Bolsonaro envié al Ejército a la máxima corte, algo que se arrastra desde el inicio de la pandemia y que es motivo de pedidos de juicio político contra el jefe del Estado.

Es la primera gran demostración con amenazas de quiebre a algún sistema institucional desde que Brasil recuperó la democracia en 1985, tras 21 años de dictadura (1964-1985), régimen militar que el jefe del Estado y los militares que lo asesoran en el gabinete reivindican.

Miedo a la policía

Las protestas tendrán el mayor operativo de seguridad conocido en San Pablo y Brasilia, sobre todo porque los gobernadores alertaron sobre posibles motines de las policías provinciales a favor de Bolsonaro: habrá controles de armas en los acceso a los lugares de las manifestaciones.

Policías de San Pablo y otros estados están convocando a participar de las manifestaciones, y allí radica el principal peligro de enfrentamientos.

En la capital se aumentó en especial la seguridad en torno a la embajada de China, país que el bolsonarismo considera un enemigo comunista.

El gobierno de Estados Unidos pidió a sus ciudadanos que se alejen de las manifestaciones por temor a hechos de violencia.

Empresarios que lo respaldan desde 2018, ruralistas sojeros y de la minería en la selva amazónica, pastores evangelistas y entidades policiales fueron los responsables de organizan las caravanas desde 10 estados del país.

Más de 200 caravanas de 10 estados contratadas por empresarios viajan hacia Brasilia y San Pablo al precio de 250 reales el asiento, según divulgaron las redes bolsonaristas en Telegram.

Bolsonaro publicó un video en las redes en el que dijo que esto funcionará como un “ultimátum del pueblo” contra los jueces supremos Alexandre de Moraes y Luis Barroso, este último titular de la justicia electoral también.

Moraes investiga desde 2019 a bolsonaristas por usar dinero público y financiación privada para sitios que impulsan un golpe miliar, como la intervención del Ejército en el Supremo Tribunal.

El clima de tensión incluye el avance de la inflación, del precio de la canasta básica de alimentos y el cerco a los hijos del presidente, Carlo y Flávio Bolsonaro, concejal de Río y senador, respectivamente, por haber desviado durante más de 10 años dinero público de sus empleados parlamentarios, en un supuesto lavado de dinero por más de 2 millones de dólares, según la fiscalía.

Bajan los apoyos

Parte del establishment ha bajado su apoyo al gobierno, entre ellos los principales bancos privados y el agronegocio exportador.

La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) también condenó el llamado y el uso de armamento en la población civil.

Desde el mercado financiero que apoyó a Bolsonaro en el balotaje de 2018 suenan las alarmas. “Un autogolpe ya no es más un delirio paranoico”, dijo Gustavo Franco, ex titular del Banco Central administrador de la gestora de fondos de inversión Rio Bravo.

La oposición de izquierda aparece dividida sobre hacer manifestaciones, porque serán menores que las oficialistas. Sí habrá respaldo al Grito de los Excluidos de todo 7 de septiembre, del Movimiento Sin Tierra, para reclamar la distribución de la riqueza.

El fin de semana pasado, Brasil fue sede de la internacional conservadora, organizada por el diputado Eduardo Bolsonaro, en la cual participó y convocó a combatir “el totalitarismo” el hijo de Trump. (Télam-Reuters)