Para cualquier industria, mirar el futuro es esencial para el desarrollo de los negocios. “Y si uno está en la Argentina, vale doble”, afirma Luis Pagani, presidente del Grupo Arcor, que ayer abrió el ciclo de Experiencia Endeavor NOA, que tuvo como epicentro AlterCity en Yerba Buena.

En una charla con el consultor de Liderazgo, Eduardo Braun, Pagani expuso la receta que le permitió a Arcor sostenerse durante más de 70 años, pese a las crisis que golpearon al país. “Siempre Arcor hizo inversiones contracíclicas; cuando todos se quieren ir, redoblamos la apuesta porque vemos todo el potencial que tiene la Argentina”, indica.

El primer empresario latinoamericano en ingresar al Candy Hall of Fame (2000), una de las más altas distinciones que Estados Unidos otorga a los actores de los dulces, señala que Arcor puede demostrar la progresiva profesionalización de su capital humano a lo largo de las siete décadas de existencia del grupo, “que fue posible por el hecho de ponerse la camiseta”. En ese sentido, apunta que quiere transmitirle a las futuras generaciones ese espíritu de permanencia y de formación.

En el libro “El Gen Empresarial”, Pagani destaca que el desafío de la internacionalización del grupo es constante y eso le ha permitido exportar todos sus productos a más de 100 países del planeta. Por esa razón, confía en el país para seguir realizando inversiones productivas como las que realizó en su planta de Tucumán y en el ingenio La Providencia. Recuerda que su empresa realizó alianzas con socios de la provincia en base a la palabra y al esfuerzo compartido. “Soy un defensor de la integración y el único insumo que no teníamos integración era el azúcar; veía que era clave en nuestros productos y, en 1994, surgió la posibilidad de adquirir el ingenio La Providencia, en Río Seco, que es el segundo de mayor producción en la provincia”, sostiene el ejecutivo.

Pagani anticipa que el Grupo Arcor tiene proyectos para que ese establecimiento fabril siga creciendo. “Pese a que se lee por allí algunos proyectos de regulación, soy un defensor del azúcar. Tiene más de 5.000 años con los egipcios. La humanidad existe con azúcar”, enfatiza. Y, en un mensaje a los políticos de la provincia, añade: “hay que defender la provincia y a la industria del azúcar”.

¿Cuál es el ADN del emprendedor?, le consulta Braun. Pagani responde que entre ese ADN emprendedor y el Gen empresarial está la pasión por los desafíos para buscar metas. “Crear riqueza y trabajo es algo innato, que está en el Gen del empresario; darle valor agregado a la producción primaria”, señala.

Pagani enfatiza que el Grupo Arcor no deja de mirar la internacionalización en un mundo caracterizado por la pandemia de la Covid-19. En ese aspecto, remarca que está en marcha su proyecto de expansión en Angola, como puerta de ingreso para vender en el mercado de África subsahariana. Pero, a la vez, no descuida sus iniciativas en el país. “Cuando logre una mínima estabilización, el potencial de crecimiento que tiene Arcor será importante”, considera. El ADN de la compañía se consolida en tres pilares fundamentales: el industrial, que busca permanentemente actualizarse en la tecnología para continuar siendo competitivos en el mundo; la red comercial y de distribución, con el fin de llegar a todos los puntos de venta (“más allá de la pandemia, apuesto a la presencialidad con los proveedores, con los clientes y con el consumidor”, dice Pagani) y, finalmente, el conocimiento de las marcas. Pero por sobre todas las cosas, Pagani resalta el valor del factor humano, para contar con el mejor equipo posible en todas las áreas del grupo Arcor, que no sólo tengan la camiseta de la compañía puesta, sino que la transpiren con pasión.