“Pocas veces me ha pasado decirle a un jugador que hay ofertas tentadoras desde el extranjero y que me diga que quiere quedarse en su club, para ascender y dejarlo bien arriba. Ese sos vos amigo querido”. Hace algunas semanas, en su cuenta de Instagram, José Luis Luraschi (representante de futbolistas) escribió un sentido mensaje dedicado a Lucas Diarte, que acababa de renovar el vínculo con San Martín.

Con sus palabras el agente dejaba en claro, una vez más como si hiciera falta, lo que el “Santo” representa en la vida del lateral.

Diarte lleva el club en su corazón. Es hincha desde muy chico, toda su familia tiene el corazón pintado de rojo y blanco y, allá por 2018 hizo todo lo que estaba a su alcance para poder jugar en San Martín.

Se bancó una lesión que no lo dejó jugar en la Superliga, puso el pecho en el descenso, intentó convencer amigos para que formaran parte del proceso retorno, fue clave en la gran campaña que la AFA decidió tirar a la basura, se transformó en un “soldado” clave en el proceso que terminó en el TAS y con el torneo a la mitad decidió extender su vínculo para tratar de cumplir su sueño de ascenso.

En el medio tuvo bajones futbolísticos, como cualquier otro jugador. Pero nunca bajó la guardia y desde hace varias fechas es uno de los puntos clave de un San Martín que va creciendo en el campeonato y que tiene la idea fija de luchar por cosas importantes.

“Está claro lo que significa para nosotros. Jugó todos los minutos desde que llegamos y sigue creciendo”, dijo Pablo De Muner sobre uno de los referentes que tiene el grupo. “El sábado, en la concentración, lo cargábamos con el cuerpo técnico sobre que teníamos que buscar un lateral con gol. Justamente pagó contra Chacarita”, agregó el DT.

Diarte no da pelota por perdida. Deja en el campo hasta la última gota de sudor, va a cada bola como si fuese la última y es una variante interesante a la hora de atacar por las bandas. Incluso, el domingo demostró que también pude aportar festejos.

A ese 1-0 Lucas lo festejó dejando al descubierto sus sentimientos. En la alocada carrera le dio mil y un besos al escudo, ese que lleva tatuado a fuego en el fondo de su ser. “Lo que estoy viviendo es algo maravilloso. Lo disfruto con todo y espero seguir así”, aseguró el ex Central Norte, Estudiantes de La Plata y Central Córdoba de Santiago del Estero.

Con 28 años, ya es una de las voces más escuchadas dentro del grupo. Aconseja a los más chicos, es uno de los faros que dirige a la tropa y en la cancha también da señales de experiencia. “Siento que estoy consiguiendo una madurez que me hace sentir bien. Trato de disfrutarlo y de ser feliz en el momento que me esta tocando pasar. Pero tengo en claro que debo seguir progresando”, dijo, dejando en claro que nada es casual. Él asegura que los rendimientos individuales van de la mano con la buena racha colectiva. “Esto es fruto de un trabajo que venimos haciendo como equipo. Lo que cada jugador de este plantel viene haciendo partido a partido es gracias al equipo, al día a día que tenemos en Tucumán, en el club. Lo que me pasa a mí también se lo debo a mis compañeros”.

Los tres goles que tiene como jugador profesional los convirtió con la camiseta que ama. A Santamarina, en la temporada 2019/20; a Gimnasia de Mendoza (en el mini torneo) y el pasado domingo, en Villa Maipú.

Justamente, este último sirvió para encaminar un juego crucial y precedió a una habilitación not look para Emanuel Cuevas, en el 2-1. “Vi de reojo que al darme el pase iba a picar. Era la única alternativa que me quedaba; por suerte pudimos hacer el gol y sirvió para ganar”, relató el taco-asistencia que ayudó a que San Martín pudiera comenzar a sellar la victoria en Buenos Aires.

“Hay que seguir”, no se cansa de repetir Diarte. Claro: como pocos, sabe que no sirve de nada quedarse a lamentarse o de brazos cruzados. El “Santo” está decidido a luchar por los premios máximos de la temporada y él planta bandera, defendiendo a capa y espada esa camiseta que es casi como su piel y que ama con locura.

Práctica vespertina

Desde las 17, en el estadio de La Ciudadela, el plantel “santo” se entrenará de cara al duelo del domingo. De Muner comenzará a darle forma al equipo titular.

El juez

Rodrigo Rivero será el árbitro en San Martín-Nueva Chicago, el domingo desde las 21. Al “Santo” lo dirigió una vez, en la victoria 1-0 sobre Agropecuario por la fecha 15.