Desde hace varios miles de años el hombre trata de encontrar explicaciones a las cosas. Se empezó a observar el cielo con necesidades prácticas, como saber cuándo había que sembrar. En un comienzo fue un conocimiento desordenado, sin muchas explicaciones y sin fundamento, casi mágico.

Tales de Mileto (500 AC) fue el primero que no aceptó la explicación mágica para los fenómenos. Podríamos decir que se estaba iniciando la investigación científica. Más adelante Sócrates y Galileo Galilei, entre otros, hablaban de organizar el trabajo.

En el siglo XVII, René Descartes describe el Método Científico, que enuncia los pasos que debe seguir la investigación científica. Está diferenciando lo que es Ciencia de lo que hoy llamamos Pseudociencia.

Pero ¿cuáles son esos pasos? Planteo del problema, revisión del tema, plantear las hipótesis, verificar las hipótesis y sacar conclusiones.

Cuando hacemos una investigación, es fundamental que podamos verificar las hipótesis. Lo que no se verifica son especulaciones sin fundamento.

Actualmente recibimos una cantidad enorme de información sobre descubrimientos científicos de todo tipo. Muchas veces son noticias impactantes sobre posibilidad de vida extraterrestre, sobre vacunas, medicamentos nuevos, curas milagrosas para algunas enfermedades, productos que nos harán casi inmortales y mucho más.

Pero, ¿cómo podemos diferenciar lo que tiene sustento científico de lo que no lo tiene?

La información que proviene de la Ciencia es clara y debe dar información del origen de la noticia, con todas las citas necesarias para que se pueda llegar al origen de la información y se pueda verificar su veracidad.

En general la pseudociencia da información impactante, que da resultados mágicos, sin explicaciones y sin información acerca del origen del conocimiento ni de las pruebas que llevaron a esos resultados.

Según el filósofo y físico argentino, Mario Bunge, la pseudociencia no puede progresar porque se las arregla para interpretar cada fracaso como una confirmación, y cada crítica como si fuera un ataque. La pseudociencia tiene un objetivo primariamente práctico, no cognitivo, pero, a diferencia de la magia, se presenta ella misma como ciencia y, a diferencia de la tecnología, no goza del fundamento que da a ésta la ciencia.