HAITÍ.- El número de muertos por el devastador terremoto de magnitud 7,2 que sacudió Haití se elevó a 724 el domingo, mientras los equipos de rescate luchaban por encontrar sobrevivientes enterrados bajo los escombros y una tormenta tropical se cernía sobre la nación caribeña.

El sismo destruyó cientos de casas y edificios en una nación que se recupera aún de otro gran temblor hace 11 años y vive agitada tras el asesinato de su presidente el mes pasado.

Según informa Reuters, el suroeste de Haití fue el más afectado, sobre todo la región de la ciudad de Les Cayes y sus alrededores. En una conferencia de prensa el domingo, funcionarios haitianos dijeron que el número de víctimas del desastre aumentó a 724, mientras continuaban las labores de rescate.

Iglesias, hoteles, hospitales y colegios quedaron gravemente dañados o destruidos, mientras que los muros de una prisión se resquebrajaron por los violentos movimientos sísmicos que convulsionaron Haití.

"Necesitamos mostrar mucha solidaridad con la emergencia", dijo el primer ministro de Haití, Ariel Henry, un neurocirujano que fue puesto al frente del atribulado país tras el asesinato del presidente Jovenel Moise el 7 de julio.

Las operaciones de rescate se complicarán con la llegada de la tormenta tropical Grace, que golpeará Haití el lunes con fuertes precipitaciones. También es posible que haya marejadas ciclónicas, dijo el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).

En el Vaticano, el Papa Francisco instó a las naciones a enviar ayuda rápida. "Que la solidaridad de todos alivie las consecuencias de la tragedia", dijo a los peregrinos y turistas en su bendición dominical en la Plaza de San Pedro.

Estados Unidos envió suministros vitales y desplegó un equipo de 65 personas para realizar labores de búsqueda y rescate con equipos especializados, dijo Samantha Power, administradora de la Agencia para el Desarrollo Internacional.

Algunos haitianos dijeron que pasaron la noche del sábado durmiendo al aire libre, traumatizados por los recuerdos del terremoto de magnitud 7 de 2010, que golpeó mucho más cerca de la capital, Puerto Príncipe, y acabó con la vida de decenas de miles de personas.


Imágenes publicadas en las redes sociales mostraron a los residentes metiendo sus manos en estrechas aberturas en pilas de mampostería derrumbada para sacar a personas bajo los escombros de las paredes y los techos desplomados.


El acceso a las áreas más afectadas era complicado por un deterioro de la seguridad que ha dejado las carreteras de acceso clave en partes de Haití en manos de bandas, aunque informes no confirmados en las redes sociales sugirieron que dejarían pasar la ayuda.