En marzo de 2021, la presentadora española Rocío Carrasco Mohedano, hija de la cantante Rocío Jurado y el boxeador Pedro Carrasco, protagonizó su propio documental de 12 entregas: “Rocío. Contar la verdad para seguir viva”, emitido por la cadena de España Telecinco.
Según los medios de aquel país, el programa finalizó con éxito: un 33 de cuota de pantalla y 3,7 millones de espectadores. “El programa ha conectado especialmente con los espectadores de 25 a 34 años (34,1%), sus principales seguidores”, dijeron las crónicas sobre el mismo. Pero eso no fue lo más sobresaliente. Cada emisión del prime time del día domingo, tenía como consecuencia una catarata de llamadas al número telefónico “del maltrato”, el 016. Un número de teléfono gratuito y confidencial que ayuda a las víctimas de violencia de género en España (similar a la línea 144 que en Argentina asesora y contiene a las víctimas de violencia de género).
Según divulgó el sitio Maldita.es, el documental en donde la presentadora cuenta en primera persona cómo fue víctima del maltrato generaba que, al día siguiente, las llamadas se multiplicaran. “Se dio un efecto ‘Rocío Carrasco’. Gracias a una ley de transparencia y acceso a la información pública se sabe que luego de cada emisión del programa de los días domingo las llamadas se multiplicaban. Por ejemplo, de enero a abril de 2021, se recibieron un promedio de 185 llamadas diarias pero, luego del primer episodio del documental de Rocío, el número se elevó a 268 llamadas ese lunes”, explicaron en un podcast. “Las llamadas provenían principalmente de Madrid, Canarias y Navarra, aunque aumentaron considerablemente en todo el país”, agregaron.
¿Qué había sucedido? La popular presentadora relató en primera persona y sin vueltas, todo lo que sucedió en su vida personal. Su primer matrimonio a los 18 años con el ex agente de la guardia civil Antonio David Flores Carrasco; su posterior divorcio y la relación con sus dos hijos, Rocío y David. Su relación y segundo matrimonio con Fidel Albiac del Pino, las denuncias por malos tratos físicos y psicológicos contra ella y las idas y vueltas en la Justicia.
Las palabras de la conductora de TV española calaron hondo y fueron centro de una cantidad innumerable de comentarios en redes sociales y programas de “chimento” o debate. Fue Irene Montero, ministra de Igualdad española, quien expresó lo que generó en la sociedad ese programa de TV: “El testimonio de Rocío Carrasco es el de una víctima de violencia de género. Cuando una mujer denuncia públicamente la violencia puede ser cuestionada o ridiculizada. Por eso es importante el apoyo. Este testimonio ocupará muchas horas de televisión, pero muchas otras mujeres se verán también reflejadas. Una de cada dos mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida. Todas y cada una de ellas importan. No existe un perfil de mujer maltratada, igual que no existe un perfil de maltratador. Tener o no dinero, estudios, una familia que te apoya... en todas las circunstancias se puede ser víctima de violencia de género. La violencia machista la ejercen los maltratadores contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. Arropar a una mujer que da el paso de contar su experiencia de violencia es fundamental para su proceso de reparación, pero también tiene un efecto colectivo: concienciar y protegernos de la violencia machista”, declaró en Twitter y compartió el hashtag #RocioYoSiTeCreo.
La violencia doméstica se genera en el seno de un hogar y se manifiesta a través del abuso emocional, sexual y físico de los integrantes de una familia. Las estadísticas indican que quienes más las parecen son las mujeres en relaciones heterosexuales pero pueden surgir entre padre e hijos, o entre hermanos.
En Tucumán, y según un informe presentado recientemente por el Observatorio de las mujeres y violencias por razones de género, se observa que el mayor porcentaje es de la violencia psicológica y con respecto a los otros tipos de violencia. Con 1.008 fichas de casos de violencia contra las mujeres cargadas desde enero a junio de 2021, los resultaron fueron los siguientes: “El 21.5% de las encuestadas dijo sufrir violencia psicológica; un 20.2% violencia física; el 16.9% violencia económica; 16.7% violencia sexual; 13.1% restricción a la participación social y un 11.6% dijo haber recibido violencia simbólica”, indica el informe.
Sin embargo, el análisis más crudo refleja que la violencia psicológica es la que prevalece en las combinaciones de tipos de violencia. “En el ciclo de violencia se perpetúa la dependencia emocional con el agresor, se combina con la violencia la física y la sexual que marcan en su conjunto indicadores de riesgo de vida”, subraya el estudio realizado por el Observatorio. Además, durante el período de aislamiento social obligatorio debido a la pandemia, se agravaron en intensidad y frecuencia los episodios de violencia psicológica acompañada por violencia física.
A mediados de julio, cuando se celebró la final de la Eurocopa, otro dato surgió a la luz en Reino Unido: cada vez que la selección inglesa de fútbol juega una competición, aumenta entre un 26% y un 38% la violencia doméstica en el país. ¿Qué relación hay entre un programa de TV y la violencia doméstica? Todas. Porque para frenar la violencia machista hoy es necesario visibilizarla y que todos nos involucremos para que la vida de las mujeres sea libre.