Las medidas, publicadas en el Diario Oficial (el equivalente francés a nuestro Boletín Oficial) luego de ser aprobadas por el Consejo Constitucional, alcanzan a todo el país, pero no son recibidas igual en todos lados.

Emiliano Hasan, un tucumano que vive desde hace varios en París, y que actualmente está de gira con su compañía de teatro por el sur de Francia, contó que las marchas en oposición a las vacunas no tuvieron mayor impacto fuera de las ciudades grandes. En su experiencia, a la gente de los pueblos más chicos no les quedó más alternativa que vacunarse.

La región de Aveyron, donde está trabajando, es una zona rural, con pequeños pueblos, que se llena de turistas en verano.

“Después de los anuncios, mucha gente que no se había decidido tuvo que ponerse la vacuna. Estamos cerca del camino de Santiago de Compostela, que tiene millones de visitas, y para todo -para entrar a un chateau, a un museo o a un espectáculo- se requiere el pase”, explica.

Más allá de las protestas, la mayoría de los franceses apoya el pase sanitario, según las encuestas, pero eso no quita el malestar por la manera en que se tomaron las decisiones y por el hecho de que la información es confusa. “Hay gente que se siente privada de su libertad y obligada a tomar la decisión de vacunarse porque no se puede hacer nada sin tener ese certificado -explica Emiliano-. El problema, además es que las medidas van cambiando y se complica tener información clara”.

En su compañía hubo muchas dudas sobre cómo implementar las consignas de seguridad ordenadas a partir del 21 de julio.

“No sabíamos si, en lugares al aire libre, se requería pase sanitario o si había que cumplir con la máxima capacidad de 50 personas. Entonces, decidimos hacerlo en lugares cerrados para poder controlar que cada uno tenga el pase sanitario”, explica.

De esta manera, Macron logró apurar la campaña de vacunación, que llegó a de 44 millones de franceses con al menos una dosis (casi el 66% de la población) y para presionar a los reticentes.

Con la temporada de verano en pleno apogeo en Europa, los turistas de países que no pertenecen al bloque también deben obtener el pase para sus vacaciones en Francia. Jean-Baptiste Lemoyne, secretario de Turismo de Francia, dijo que se implementará un pase sanitario para los turistas de fuera de la Unión Europea, que pueden obtener una tarjeta especial si se han vacunado en el extranjero con vacunas reconocidas por la Agencia Europea del Medicamento”.