Una intensa lluvia fue la verdadera protagonista del clásico de Avellaneda.

Independiente terminó ganando el partido ante Racig, con un gol de Silvio Romero, de cabeza. La jugada surgió tras un mal retroceso de Racing y serios errores defensivos.

El marcador final no reflejó la gran cantidad de goles que hubo. Jugadas que estuvieron muy cerca de terminar en goles para ambos equipos.

La primera fue por una salvada de Leonardo Sigali, quien tuvo una reacción defensiva que valió un gol. Hasta ese momento, la más clara del clásico de Avellaneda.

Tras un centro del Tucu Palacios, bajo una fuerte lluvia, Gabriel Arias apenas llegó a rechazar y la pelota le quedó servida a Andrés Roa, que le dio de primera. Ya daba para gritar el gol del Diablo, pero el ex zaguero de Godoy Cruz y Dinamo Zagrev demostró una gran lectura de la jugada para anticiparse y poner el pie derecho y rechazar casi sobre la línea.

Pocos minutos después, Independiente tuvo otra chance, también por un centro de la derecha, pero Silvio Romero no llegó a conectar.

Y hubo más... Más tarde hubo una gran reacción del arquero del Rojo, Sebastián Sosa, quien en una gran repentización rechazó la pelota con el pie izquierdo.


En el arranque del segundo tiempo, el Tucu Palacios estuvo muy cerca. Después, el palo evitó el gol de Chancalay tras un rechazo de Sosa.

El gol para El Rojo llegó a los 25 minutos del segundo tiempo: la peleó Palacios, hubo un centro para Silvio y el cabezazo del goleador termió con la pelota dentro del arco.