El teléfono sonó a las 10.29. El identificador alertó a toda la familia. Pasaron dos horas para que Victoria Sauze Valdez se comunicara con sus familiares que se reunieron, como en cada partido de los Juegos Olímpicos, en la casa de la calle Remedios de Escalada, en el corazón de Yerba Buena, la ciudad donde La Leona tucumana creció. Llegó así de lejos: hasta Tokio. “No tomo dimensión”, reconocía la medallista olímpica de plata al principio de la videollamada.

En la pequeña pantalla del celular la gran emoción desbordaba. Las lágrimas caían, la piel de la rubia de ojos celestes estaba enrojecida y le costaba hablar. “Es mucho”, alcanzó a decir en los primeros minutos del contacto que realizó todavía estando en el estadio.

Atentamente, los cuatro hinchas más fanáticos de ella escuchaban. Hubo varios momentos de silencio. Es difícil saber qué decir cuando una hija, hermana o familiar gana una medalla de plata olímpica. “Es hermosa y te queda hermosa”, elogió Romina Valdez, mamá de la medallista

“¿Dónde la vamos a poner?”, preguntó con voz firme Ricardo (h), hermano. La respuesta fue corta. “No sé”, respondió “Vicky”. Probablemente, la jugadora no se quiera descolgar la presea nunca más, la misma sensación que tenía en el estadio Oi de Tokio. “No me quería ir de la cancha”, le respondía a mamá. “Fue fantástico. Intentaban sacarlas, pero después ‘tiraron la toalla’ y las dejaron”, describió Romina para su hija lo que pudo verse en las distintas transmisiones televisivas.

Papá Ricardo Sauze, ex apertura “verdinegro” y ex Puma también, rescató otra frase de “Vicky”. No todos llegaron a percibirla porque fue en uno de los instantes en que La Leona estaba conmovida. “Esto se acabó”, dijo Sauze Valdez. Tristeza no era, alivio tampoco. La frase tenía más que ver con lo que su padre supo interpretar. “Cuando decís que ‘esto se acabó’… Pensá en todo lo que han hecho, el tiempo de sufrimiento y los días de sacrificio. Eso llevate: lo que hicieron, tuvo un gran premio y ya vendrán otros momentos”, auguró Ricardo.

El contacto olímpico sigue y todavía no se habló de la final que Países Bajos ganó por 3 a 1. Romina hace un flasback porque algo quedó picando. Un par de veces, “Vicky” usó la palabra “bronca”. “Tuvieron destellos de buenas jugadas, pero no era una locura. Parte del tercero y el último, pasó lo mismo, no sé si se veía igual”, comentó Sauze Valdez. Fue “El Negro”, también ex jugador de rugby en el “Verdinegro”, el que acertó porqué su hermana estaba un poco molesta. “La realidad, es que se podrían haber ido con la sensación de que podían ganar”, sintetizó. “Me da bronca eso: que lo podríamos haber ganado”, reconoció “Vicky” en sintonía con su hermano.

Lejos de buscar excusas, mamá interviene y aporta su visión. “Fue todo un año sin competencia contra los mejores del mundo”, se refirió Romina a cómo afectó la pandemia. “Eso les costó el primer cuarto”, opinó. Pero su hija no estaba muy convencida. “No má porque Alemania estaba igual”, retrucó “Vicky” recordando el triunfo ante las alemanas por 3 a 0.

Países Bajos dominó, pero no ejerció la suficiente autoridad como para evitar que Argentina se retrasara. El equipo de Carlos Retegui, acorde a la altura de una instancia y rival de jerarquía, mantuvo un planteo de ataque. “Fue un buen partido de dientes apretados”, aportó su análisis Luis Velárdez, pareja de Romina casi al final de la videollamada.

Ya subida en el micro que la llevaba hasta la Villa, Sauze Valdez planteaba otro partido final. “No sé bien cómo hacer todavía”, explicaba La Leona. Lógicamente, va a volver con su gente, pero quiere hacerlo lo más pronto posible. Vencer al tiempo en épocas de pandemia es como ganar una medalla olímpica, algo que ella ya experimentó.

Regreso

Las Leonas empezaban el regreso desde Tokio, en la tarde de ayer. El arribo de la jugadora tucumana a la provincia dependerá de los protocolos sanitarios que deba cumplir.

De pequeña

Comienza a jugar a los 12 años. Costó que acepte porque siempre le atrajo más la pelota de rugby y la de fútbol. Por tradición familiar jugó en Tucumán Rugby y su primera entrenadora fue Mónica Ruesjas.

En crecimiento

Luego pasó a Séptima siendo su entrenador Alfredo Ortega con la asistencia de Anahí Totongi. En Sexta división del club “verdinegro” fue su entrenador Ariel Mairata. Su técnica y gestos físicos indicaban un buen futuro.

Rápido ascenso

En Quinta división, Celina Sánchez y Daniela Domínguez, ex Leoncita, la entrenaron. Su exquisito nivel técnico le permitió pasar a Primera división promovida por Alfredo Ortega. También vistió la camiseta tucumana.

La consolidación

El último entrenador que tuvo “Vicky” en la provincia fue Enrique Benthencourt. Continuó su carrera en River siendo su entrenador, Sergio Vigil; bajo su dirección técnica la selección nacional se transformó en Las Leonas.