El jefe de la Junta Militar, Min Aung Hlaing, asumió como primer ministro de Myanmar, en un nuevo Gobierno provisional y prometió elecciones en dos años.

Min Aung Hlaing presidió el Consejo de Administración del Estado (SAC) que se formó justo después del golpe y que gobernó Myanmar desde el 1 de febrero, y que será reemplazado por el el Gobierno interino. En su discurso, el mandatario reiteró su compromiso de restaurar la democracia. “Cumpliremos las disposiciones del estado de emergencia para agosto de 2023. Garantizo el establecimiento de una unión basada en la democracia y el federalismo”, aseguró.

El anuncio y el discurso llegaron seis meses después de que el Ejército arrebatara el poder, el 1 de febrero, a un Gobierno civil tras elecciones ganadas por el partido de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, pero que los militares consideraron fraudulentas. Según el Ejército, la toma de posesión estaba en consonancia con la Constitución, pese a que la comisión electoral del país desestimara las acusaciones de fraude.

Sin embargo, la semana pasada, la Junta militar anuló el resultado de las legislativas 2020, ganadas por abrumadora mayoría por el partido de Suu Kyi. Después del golpe, la dirigente de 75 años y quien comienza su séptimo mes de arresto domiciliario, fue acusada de varios delitos. Su juicio por los cargos de posesión ilegal de radios walkie-talkie y violación de los protocolos de coronavirus está programado para reanudarse hoy.

Desde el golpe de Estado, el país se vio sumido en meses de protestas reprimidas a sangre y fuego, huelgas que paralizaron a los sectores público y privado y un resurgimiento de los conflictos armados en la zona fronteriza.

Sin embargo, las manifestaciones se fueron apagando al ritmo de la represión, y la mayoría de las personas permanecieron hoy encerradas en sus casas, aterradas por la violencia de las fuerzas de seguridad y la propagación del coronavirus.

El grupo activista Asociación de Asistencia a Prisioneros Políticos acusa a las fuerzas armadas de matar a 939 personas para reprimir la disidencia desde el golpe y dijo que al menos 6.990 opositores fueron arrestados. Sin embargo, el Ejército asegura que ese número es menor.