Un turbulento pasado de intervenciones militares extranjeras ha hecho que muchos haitianos se muestren hostiles a los llamados para que lleguen tropas estadounidenses o de otros países tras el asesinato del presidente Jovenal Moise la semana pasada. El primer ministro en funciones, Claude Joseph, solicitó el envío de tropas tanto a Estados Unidos como a Naciones Unidas, que están estudiando las peticiones cuando el país caribeño está sumido en una espiral de agitación e incertidumbre política tras el asesinato de Moise.

Joseph lo propuso como una forma de salvaguardar infraestructuras como el aeropuerto y el principal puerto marítimo de la capital. Sin embargo, la idea ha encontrado resistencia en grupos de la oposición, así como de soldados retirados y gente de la calle. La Asociación de Militares de Haití, que representa a los oficiales retirados, hizo un llamado a la sociedad haitiana para que evite la humillación de una intervención extranjera.

La desconfianza remite una larga historia de huellas militares extranjeras en Haití, incluida una ocupación estadounidense en 1915 que duró 20 años, y a los más recientes despliegues de tropas de la ONU y de Estados Unidos tras la agitación política y los desastres naturales. (Reuters)