Me cuesta mucho escribir estas líneas, porque en el almuerzo del 9 de Julio debatimos, al igual que se habrá hecho en muchos hogares, la horrorosa forma en que se festejó nuestra Independencia. La visita a Tucumán del Presidente de la Nación fue otro cachetazo al pueblo, por la soberbia que mostraron estos políticos para hacer el acto, ya que ellos sólo querían mostrarse, regalar dádivas y sacarse fotos entre ellos, y quizás visitar también un “vacunatorio”. Me solidarizo ante los golpes y atropellos que sufrió la gente; en nuestra propia tierra ya no podemos “festejar” como años atrás, porque ellos prefirieron utilizar el garrote, la fuerza y la represión para acallar al pueblo. En lugar de haber sido una fiesta cívica, como siempre la festejamos, se transformó en un hecho antidemocrático, sin presencia libre de la gente y con la dirigencia política escondida del pueblo, con las calles valladas y presencia policial. ¡Qué lejos quedó la clase política de aquel 2016!, cuando todo el pueblo tucumano festejó los 200 años de la Independencia Argentina, en una jornada mágica, llena de sentimientos y afianzando nuestros valores cívicos. Los sucesos de ayer: la represión y las peleas entre facciones del oficialismo, mostraron lo peor de nuestra realidad. Estaba convencida de que así se iban a desarrollar los festejos. Desde hace muchos años, la clase política y sindical muestran un desprecio total por la gente que trabaja, estudia, produce, se sacrifica y genera trabajo. Es tiempo de decirles basta, porque sólo les interesa mantener la supuesta cuota de poder que tienen, mientras crecen la pobreza, la indigencia, la falta de trabajo, educación y salud. Ante el rechazo que tienen hacia nosotros, el pueblo, debimos habernos preparado y responderles con un pueblo muerto, con calles vacías de gente, en silencio y con crespones negros en los frentes de nuestras casas y edificios, para mostrarles la indignación que sentimos y el repudio que les tenemos. Señores políticos: ¡tengan mucho cuidado!, somos muchos más que ustedes los que trabajamos, estudiamos y nos sacrificamos tratando de sacar adelante el país desde hace muchos años; no somos ovejas. ¡No despierten al león, que es el pueblo!
Marta Saravia
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