“No revertiremos la decadencia y el retroceso que vivimos como provincia si no recuperamos la confianza en la política y en las instituciones”, diagnosticó el titular del Frente Grande, José Vitar. El ex diputado nacional puntualizó, a la vez, que la esperanza en la política sólo será posible si se la concilia con la decencia y la ética. Y si se hace comulgar toda gestión de Gobierno con con la transparencia y la solidaridad  social.

“La crisis de representación política e institucional en Tucumán deviene de  un sistema político caro e ineficaz, viciado de clientelismo y corrupción, que ha pulverizado los mecanismos de control público y de gestión, haciendo moneda corriente del abuso de poder, la transgresión a la ley y la impunidad. Políticos que se enriquecen y un pueblo que se empobrece sólo puede conducir al caos y la anarquía, más temprano que tarde”, alertó.

En un documento enviado a LA GACETA, el ex parlamentario nacional aseveró que Tucumán precisa un nuevo contrato social y político, plasmado en una gran reforma política e institucional, guiada por principios de austeridad política y de transparencia, principios que considera imprescindibles  para generar un programa de reducción del desempleo, la pobreza y la droga.

“Políticos honestos y programas de gobierno contra la marginalidad son la clave para reducir la inseguridad y la violencia, con sus  rostros lacerantes del femicidio y el abuso infantil”, sentenció.

Ante ese cuadro de situación, el ex legislador convocó a los tucumanos “de buena voluntad a superar diferencias y construir acuerdos trascendentes para superar este presente”.

“Quiero ser claro: reivindico mi identidad nacional y popular y mi apoyo al Gobierno nacional en su esfuerzo por superar la crisis económica y social agravada por la agresión pandémica. Desde esta sincera definición, llamo a todos a conformar  una alternativa política y electoral amplia y plural en torno a dos grandes banderas: recuperar la ética y la decencia públicas; y gobernar con austeridad, reasignando recursos para reducir la pobreza desde políticas genuinamente productivas”, delimitó.

Vitar aseveró que “la grieta” sólo beneficia a las minorías privilegiadas, que traban la construcción de políticas de Estado para todos. “Convoco a una opción distinta, con la activa participación de los protagonistas de las nuevas demandas: los jóvenes que buscan su lugar, las mujeres que reclaman la paridad y los militantes ambientalistas que luchan por un mundo sano y limpio”, puntualizó.