Una tragedia que no deberíamos permitirnos como sociedad es el derrumbe de la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria en la Villa de Chicligasta. Esta bellísima construcción de 1797 es una de las iglesias más antiguas del NOA. San Francisco Solano habría estado en ese lugar en su paso a Lima, cuando hizo en nuestra provincia dos de sus más famosos milagros, el del Toro y el del pozo del Pez. Fue declarada monumento histórico nacional en 1941. La antigua y bellísima imagen de la Virgen es venerada por mucha gente, todos los años, en la festividad, que es en febrero. En la actualidad está en un local comunal donde los fieles celebran misa, ante el peligro de derrumbe de la iglesia, que muestra grietas muy grandes. Estando en la actualidad un Papa llamado Francisco, debería el gobierno fomentar un circuito turístico sobre San Francisco Solano en Tucumán. El camino que une a la villa con la ruta 157 debería estar asfaltado y señalizado para ayudar al desarrollo del pueblo. Escuché de los vecinos la inquietud de formar una comisión protemplo para hacer una Iglesia nueva donde continuar los oficios religiosos. Esperemos que esta situación sea pronto modificada.
Pedro Ottonello
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