BRUSELAS, Bélgica.- “La revolución fiscal mundial está en marcha”, anuncian con alegría economistas y dirigentes de altura internacional. “Ciento treinta países han llegado a un acuerdo sobre la aplicación de un mejor sistema fiscal. Esto podría ser un verdadero paso histórico”, escribió Riegert, periodista especializado para la cadena alemana Deutsche Welle.

Días después de que la mayoría de los países que negocian la revisión mundial de los impuestos a las multinacionales haya respaldado los planes de nuevas normas sobre dónde tributan las empresas y un tasa tributaria global, los expertos aún analizan los alcances del pacto.

La nueva política hará más difícil para las empresas alojarse en paraísos fiscales para evitar pagar impuestos.

El compromiso fue calificado de “histórico” por quienes, como el ministro de Finanzas de Francia, Bruno Le Maire, sostienen que abrirá las puertas a una nueva fiscalidad de las multinacionales, que tendrán más dificultades para alojarse en paraísos fiscales y evitar pagar impuestos.

Su homólogo alemán, Olaf Scholz, saludó lo que calificó como “un paso colosal hacia una mayor justicia fiscal”. La declaración conjunta prevé también un reparto “más justo” de los beneficios entre los países donde las empresas tienen su sede y aquellos en los que desarrollan sus actividades, incluso sin presencia física. Esta parte está dirigida en particular a los gigantes digitales.

Al calificar el acuerdo como el pacto fiscal internacional más importante en un siglo, Le Maire, dijo que tratará de ganarse a los que aún se resisten.

Entre los nueve países que no firmaron están miembros de la Unión Europea con impuestos bajos, como Irlanda, Estonia y Hungría; y de Sudamérica, como Perú. China, cuya posición era muy esperada, y países considerados “paraísos fiscales”, se sumaron al pacto.

La nueva tasa impositiva mínima de al menos el 15% se aplicaría a las empresas con un volumen de negocios superior al umbral de 750 millones de euros (889 millones de dólares), y estaría exenta la industria naviera.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que tiene su sede en París y acoge las conversaciones, dijo que un impuesto mínimo global a la renta de las empresas de al menos el 15% podría generar unos 150.000 millones de dólares anuales más de ingresos fiscales en el mundo. Otras estimaciones hablan de que la recaudación permitiría redistribuir 250.000 millones de dólares.

Según la OCDE, los 130 países que respaldaron el acuerdo, representan más del 90% del PIB mundial. “Con el impuesto mínimo global en vigor, las multinacionales ya no podrán enfrentar a los países en un intento por reducir las tasas impositivas”, dijo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en un comunicado.

“Las multinacionales ya no podrán enfrentar a un país con otro en un esfuerzo por reducir los impuestos y proteger sus beneficios a expensas de los ingresos públicos”, declaró el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. “Ya no podrán evitar pagar lo justo ocultando ganancias generadas en Estados Unidos o en otro país, en jurisdicciones con impuestos más bajos”, añadió.

Las economías avanzadas del Grupo de los Siete acordaron en junio una tasa impositiva mínima de al menos el 15%. El acuerdo se discutirá, en busca de un respaldo político, en una reunión de ministros de Finanzas, en Venecia, el viernes y sábado próximos. Es uno de los encuentros ministeriales en preparación al encuentro de líderes del Grupo de las Veinte economías principales (G20), que se realizará en Italia, en octubre.

Los detalles técnicos se acordarán en octubre para que las nuevas reglas puedan implementarse para 2023, según un comunicado de los países que respaldaron el acuerdo. (Reuters)