Rubén Bárquez es tucumano, biólogo,  especialista en mamíferos, y en especial, en murciélagos (forma parte del Bat Specialist Group y de la Red Latinoamericana para la Conservación de Murciélagos).

Además -y lo llena de orgullo- es fundador del Programa de Conservación de los Murciélagos de Argentina, y sigue dirigiendo el  Instituto de Investigaciones de Biodiversidad Argentina. Y de esos temas, asegura, no quiere jubilarse nunca.

Sí le tocó hacerlo de su otra pasión, la docencia, pero él insiste: es profesor consulto de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la UNT (donde durante 49 años, y empezando desde el cargo de auxiliar, fue docente de la materia “Diversidad Animal III”) e investigador principal del Conicet (hoy, contratado ad-honorem).

Esto, en realidad, es un muy breve resumen de su currículum, al que hace pocos días se sumó un logro que lo llena de felicidad: es el primer argentino que la American Society of Mammalogists  (Sociedad Americana de Mamíferos) incorpora como miembro honorario en sus 100 años de existencia.

“Es un hermoso reconocimiento a tantos años de trabajo, y me honra”, dice, en el diálogo previo a la entrevista con LA GACETA, en el que además acepta no sólo retroceder y contar su historia, sino hacerlo en ese lugar de trabajo que tanto ama (el piso cuatro del área de mamíferos del Lillo).

“En esta sala (están las ventanas abiertas a pesar del frío) solíamos hacer las reuniones de equipo, organizar las acciones, discutir los trabajos -cuenta con trazos de tristeza en la mirada, por encima del barbijo-. Y pude venir tan pocas veces este tiempo...”.

Pero se repone. “Aunque me da un poco de pena ver los laboratorios casi vacíos, es bueno ir recuperando de a poquito cierta normalidad”, agrega y saluda a un becario que pasa a controlar regularmente que todo “vaya en orden”.

- Usted nombró recién ciertas  “acciones”. ¿A qué se refiere?

- Uno de nuestros objetivos es la conservación de una especie que ha sido demonizada por siglos. En general, la gente ve murciélagos y -lo menos- huye despavorida. Y no sólo son inofensivos; cumplen funciones muy importantes. Entonces, esas ‘acciones’ forman parte de nuestro esfuerzo de explicarle esto a la comunidad. ¡Y los más entusiastas son los chicos!

-¿Ellos no tienen miedo?

- ¡Para nada! Les encantan. Cuando podíamos llevar nuestras acciones a las escuelas o a la plaza Independencia, eran de lo más entusiastas. Claro que hemos armando toda una estrategia para acercarnos a ellos: tenemos juguetes y un cuento (está disponible en www.pidba.com.ar/Ronaldo.pdf)...

- ¿Por qué eligió los murciélagos?

-La “culpa” la tuvo mi maestro, el gran profesor Claes Orlog... Aunque él no estudiaba mamíferos, era ornitólogo (especialista en pájaros)...

Hace una pausa... rememora, ríe y explica: “para estudiar los pájaros, Orlog y su equipo los atrapaban usando una ‘red de niebla’. Es finita (como las que usaban las mujeres para tapar los ruleros), y tiene varios metros. Allí quedaban retenidas las aves, pero también los murciélagos”.

“Un día Orlog me dijo ‘nadie  los estudia, dale...’. Empecé y fue el tema de la tesis de mi doctorado”, agrega y cuenta que para ese tiempo se habían identificado en Argentina 29 especies; para cuando terminó su tesis, eran 45. Hace una pocas semanas contaban 67. Ahora están con un paper entre manos: hallaron algunas más...

- ¿Por qué hace falta capturarlos y matarlos?

- Para identificar la especie necesitamos analizar el cráneo, el esqueleto, los dientes... La muerte para investigación no es negativa; no causa impacto biológico sobre la fauna y nos da mucha información; y no es sólo para “saber”; también ayuda a poder preservarla. Cuando se capturan ejemplares que se reconocen, se los libera de inmediato.  

¿Por qué los mata la gente?

- Porque hay muchos mitos sobre ellos, y mucha ignorancia. Para empezar, se cree que sólo existen los vampiros (que sí existen por otro lado, ya volveremos a ellos). Pero hay, por ejemplo, murciélagos que comen insectos, y en la actualidad cumplen un rol muy importante en el control de plagas, tanto para cultivos como para la salud: ¡se comen los mosquitos, incluidos los que transmiten el dengue, y otras enfermedades! Muchos se alimentan de ratas, así que nos libran de ellas, y otros son capaces de pescar y llevarse, en una suerte de buche, su presa hasta las cuevas...

-¿Qué otros “favores” nos hacen?

- Son polinizadores, también. De hecho, hay en el monte unas flores que son nocturnas y dependen de murciélagos. Algunos tienen hocico alargado y lengua larga para poder llegar la néctar de las flores, y van de una a otra, como los pájaros y muchos insectos. También dispersan semillas después de comer fruta, y está demostrado que algunas de esas semillas no germinan si no pasaron antes por el tubo digestivo de los murciélagos correspondientes... Así que, como verás, prestan muchos servicios ecosistémicos.

¿Cómo era lo de los vampiros?

- Ah... cierto. Son una subfamilia y se alimentan de sangre. Y sí, en algunos casos pueden transmitir rabia a las vacas, pero la responsabilidad no es de los vampiros sino de los ganaderos, que no vacunan sus animales. Los vampiros pueden ser “feos” e impresionar, pero son increíbles. Contra lo que se cree, son capaces de caminar; para ello usan, adaptados los que serían equivalentes a nuestro pulgar (los otros dedos, larguísimos, forman parte de sus alas) como sostén anterior y sus patas.

- ¿Para qué les sirve?

- Para alimentarse: se acercan caminando y muerden, con frecuencia el tobillo, de algún animal  que sea de sangre caliente (usan los incisivos, no los caninos, como nos hace creer la terrorífica historia de Drácula). Pero previamente “inyectan” un anestésico; luego lamen el tajito y en la saliva tienen un anticoagulante. Se alimentan y con frecuencia “cargan” más sangre y la llevan a las cuevas, para alimentar a las crías que quedaron huérfanas. Y eso no es todo...

-¿Ahá?

- Se están haciendo estudios en ese anticoagulante que tiene su saliva, para ver si se puede usar para prevenir accidentes cerebrovasculares.

Así que ya saben: ¡a cuidarlos! Va a terminar resultando que un vampiro puede salvarnos la vida.

Pensando en Los Niños

Les presentamos a Rolando, el brasilerito

Con la historia de Ronaldo (disponible en la web) Mónica Díaz, una de las investigadoras del Instituto de Biodiversidad Argentina, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, presenta a los chicos la colonia de murciélagos más numerosa de Tucumán, que pasa parte de año en el dique de Escaba. “Su nombre científico es Tadarida brasiliensis (y entonces, claro, Ronaldo); y se llama así porque la especie se describió en Brasil”, explica Díaz. “No sabemos en realidad de donde viene, pero llegan a Tucumán en la época de reproducción, y en los tiempos de su máximo esplendor (la acción humana a hecho que disminuya la colonia) llegó a tener 12 millones de individuos”, agrega.