Esteban “Nico” (27) y Jonathan “Jony” Andrada (25) fueron condenados a prisión perpetua y pasarán 35 años, más de los que llevan vividos, tras las rejas. Su destino quedó marcado a fuego por haber hecho justicia por mano propia. Tres jueces coincidieron en dictarles la pena más dura por haber asesinado con saña a Gonzalo Risso (20), el joven que supuestamente le había robado la moto a uno de ellos. El hecho ocurrió el año pasado, cuando se percibía una escalada de este tipo de casos. Esta tendencia se mantuvo en este primer semestre: con respecto al año pasado, pasaron de cinco a ocho homicidios.

Justicia por mano propia: abogados opinaron que la pena fue exagerada

El fallo del tribunal llegó después de varias audiencias. Jornadas en las que se conocieron los detalles del crimen brutal. Días en que los acusados y la familia de la víctima dieron a conocer su impresión sobre lo que había ocurrido. Los hermanos Andrada juraron en repetidas oportunidades su inocencia y responsabilizaron a una turba de enfurecidos vecinos. Los parientes de la víctima, en cambio, se quejaron por la frialdad con la que mataron al joven.

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“La familia de los chicos está destruida. No entienden nada de lo que sucedió. Uno de ellos sufrió el robo de una moto y ahora los dos recibieron una dura condena que, si no se consigue dar vuelta, les quitará los mejores años de sus vidas”, sostuvo el defensor Javier Lobo Aragón. “Además, no se llegó a demostrar si ellos fueron los responsables del hecho. Hubo versiones contradictorias a lo largo del juicio. Esteban sí estuvo en el lugar de los hechos, pero en medio de una turba de 70 personas que estaban golpeándolo. Y alguien disparó, pero no fueron ellos”, agregó.

El profesional insistió con que apelará el fallo. “Eran dos jóvenes trabajadores que nunca tuvieron ningún problema con la Justicia. Reaccionaron porque estaban cansados de vivir en la inseguridad. Eso no significa que lo hayan matado y menos de la manera en que se dijo”, añadió Lobo Aragón.

Analía Risso, la madre de la víctima, consideró que se hizo Justicia. “Mi hijo consumía pasta base y por esa adicción cualquier ruido lo asustaba y por eso es imposible que haya efectuado un disparo como ellos dijeron. Además, ya en la comisaría ellos dijeron que se encargarían de todo. Y lo hicieron matándolo como un animal”, señaló con lágrimas en los ojos.

“Me compadecí de ellos porque son muy jóvenes. Se arruinaron la vida haciendo esto. Pero no puedo decir nada de los familiares que estuvieron en ese lugar. Ellos podrían haberlos detenido y no hicieron nada. La madre estuvo ahí y no los paró. Ahora esos chicos irán a la cárcel”, agregó.

Opiniones

El fiscal de Homicidios Ignacio López Bustos, con la colaboración de su auxiliar José Fernando Isa, mantuvo la acusación de homicidio agravado por ensañamiento que había imputado en su momento la fiscala Adriana Giannoni, ya jubilada. Fue también el que mantuvo la acusación y logró que se le dictara la condena. “Nadie puede alegrarse porque una persona permanecerá 35 años en prisión, pero sí estamos satisfechos porque hubo una pena ejemplar. Es un mensaje claro: serán perseguidos y sancionados penalmente los que intenten hacer la mal llamada ‘justicia por mano propia’. Esa es nuestra política y la vamos a mantener a rajatabla”, señaló el investigador.

El funcionario también elogió la tarea que desarrolló el tribunal integrado por Judith Solórzano, Eduardo González y Federico Moeykens. “Fallaron así porque las evidencias fueron muy contundentes en contra de los hermanos Andrada. Pero también entendieron que era un caso en el que se debía dar un mensaje claro a la sociedad”, dijo el fiscal.

Después de dar a conocer la sentencia, los magistrados argumentaron el porqué. “A la sociedad les quiero transmitir que desde que se puso en vigencia el nuevo código, una de cada tres causas se resolvieron. Todos los operadores judiciales estamos haciendo un esfuerzo enorme para impartir justicia y no se van a tolerar más este tipo de hechos”, sostuvo González. “Una moto no vale una vida. Si hubieran seguido con la acción penal, lo más probable es que Risso ya hubiera sido condenado y ustedes recuperado el rodado. Pero eligieron otro camino, el equivocado y repudiable, por lo que terminaron siendo condenados”, les dijo el magistrado a los hermanos.

Por su parte, Moeykens indicó: “independientemente de la existencia o no del delito cometido por la víctima, ningún justificativo, ni siquiera mínimo, se encuentra para haber actuado de esa manera y por el contrario ello hace también más reprochable las conductas de los imputados”. “La ‘justicia por mano propia’ es una forma extrema de legitimación de la violencia y lejos de ser un mecanismo efectivo de control, reproduce y aumenta los niveles de inseguridad, porque supone amenazas a la integridad de las personas y tiene graves implicaciones sobre la legitimidad y aceptación popular del Estado”.

En aumento

El fallo de este caso llega en momentos en que los casos de la mal llamada ‘justicia por mano propia’ siguen incrementándose en la provincia. En el primer semestre de 2020, se registraron cinco; en 2021 ya se contabilizaron ocho. En cuatro causas ya hay personas procesadas y, según fuentes tribunalicias, los autores van camino a ser condenados. En los otros tres casos, las autoridades libraron órdenes de detención.

“Esto es culpa del Estado que nos dejó abandonados a la buena de Dios. A nadie le gusta enfrentarse a los choros, pero no nos dejaron otra. Es la vida de ellos o la nuestra”, opinó Julio Villavicencio, vecino de Villa 9 de Julio. “Cuando este Gobierno realmente nos dé seguridad, no se registrarán estos casos”, agregó.

Esteban Lucero, de Villa Alem, consideró que “hay que ser cuidadosos con todo lo que está pasando. Me parece que es muy peligroso andar haciéndose el hampón por las calles porque cualquiera se puede encontrar con uno más picante. Pero tampoco hay que actuar como lo hicieron esos dos chicos. Hay que atraparlos y entregarlos a las autoridades, no malograrse la vida por una moto”.

Caso emblemático: se archivó la causa del crimen de Guaymás

José Antonio ”Culón” Guaymás, el autor del abuso y posterior homicidio de Abigail Ríquel, fue asesinado a manos de una turba de 200 personas en un barrio del sur de la ciudad el 21 de octubre pasado. “La causa de su homicidio se archivó porque no pudimos identificar a las personas que cometieron el homicidio”, indicó el fiscal Ignacio López Bustos. “Se analizaron las imágenes de los videos y no se pudo identificar a nadie. Los vecinos que estuvieron allí tampoco aportaron nada”, concluyó el investigador.