Aparte de mostrar lo obvio, toda imagen cuenta más de lo que evidentemente se puede ver. Así ocurre con el registro con el que Gilda Issac ganó el concurso de la publicación nacional FotoRevista, en la categoría Viajes: su “Londinese” remite al tiempo prepandemia, con personas sin barbijo ni mayor cuidado en una estación cualquiera de subte de la capital inglesa, despreocupados y con la cotidianeidad reflejada en rostros y actitudes. Un pasado que ojalá vuelva a ser futuro pronto.

“Estuve en Londres en 2019, cuando se cumplían cuatro décadas de un viaje que hice a mis 21 años para estudiar. Fui con una amiga para celebrar el aniversario y recordar esos tiempos. Hice la foto segundos antes de bajar en la estación de subte en Notting Hill Gate, en Kensington, en pleno centro de Londres. No quería dejar pasar ese microsegundo: me gustó la atmósfera contemporánea, multiétnica y cultural del lugar, así como la señora con su dignidad, y obturé. Fue el instante decisivo, como decía Henri Cartier-Bresson Tenía una camarita bridge, no réflex, pequeña, como para pasar inadvertida, y nadie notó el disparo”, reconstruye el instante en diálogo con LA GACETA.

- ¿Qué implica este reconocimiento?

- Para mí fue una agradable sorpresa y un honor recibir este premio nacional. Soy docente universitaria en la Facultad de Filosofía y Letras, no soy fotógrafa con título, pero desde niña me gusta la fotografía y la practico. Participar en el concurso y obtener este resultado corroboró la idea de que si lo que hacés es con convicción, si seguís tu corazón y tu intuición, vas por el camino correcto. No necesitás un diploma en la pared para practicar lo que te apasiona. Es la tercera vez que participo en un concurso de esta envergadura, fue un desafío, lo admito; era consciente de que participarían muchos fotógrafos excelentes, que las fotos serían de calidad y que habría muchas, pero decidí hacerlo igual. El título del concurso me atraía. De hecho se presentaron 1.047 fotos esta vez.

- ¿Que contás en tus imágenes?

- El acto de fotografiar idealmente es algo más de una observación pasiva, simplemente voyeurística de lo que está allí afuera; para mí implica mucho más que usar la cámara como una ventana indiscreta hacia el mundo o como un método de registro para no olvidar experiencias o lugares (lo que no está mal tampoco). Intento involucrarme empáticamente con lo bello, con lo digno de fotografiarse, ya sea un paisaje urbano o rural, pero principalmente con el “otro” en su día a día, su melancolía, su alegría, su desengaño o su soledad…

- ¿Hay concursos frecuentes que potencien a los fotógrafos?

- No hay muchos concursos a nivel local, quizás como resultado de la pandemia y de la debacle económica, pero quien busca siempre encuentra, sobre todo en internet… Hay muchas formas de participar, a nivel nacional y en el extranjero.

-¿El avance de la tecnología acerca la fotografía a la gente?

- Desde que la Kodak compacta, la Instamatic o la Polaroid se volvieron accesibles al público en general, las instantáneas familiares o de turistas invadieron el mundo de la imagen. La gente la utiliza como un modo rápido de tomar apuntes, por decirlo de alguna manera, para probar a los amigos “yo estuve allí”, “yo hice tal cosa” o “sucedió tal otra”.

- ¿Hay una confusión entre sacar fotos y hacer fotografia?

- Metafóricamente hablando “sacar” connota apropiarse, poseer, entrometerse, invadir, explotar... Se diferencia de “hacer”, palabra que nos remite a lo creativo, a una forma de mirar la realidad de una forma abierta, inclusiva, empática o artística.

- ¿Existe un mercado para este arte?

- Sí, muchos jóvenes ven en la fotografía una salida laboral, una práctica profesional y de desarrollo personal y artístico. Hay muchas oportunidades para ello.