BRUSELAS, Bélgica.- La alianza militar atlántica (OTAN) cuestiona por primera vez las ambiciones militares de China y califica a Pekín como un "reto sistémico".
La declaración final de la cumbre de mandatarios en Bruselas dice que China es un riesgo para la seguridad de la alianza occidental e insta al régimen chino a “actuar de forma responsable”.
Se trata de una victoria diplomática para el presidente estadounidense, Joe Biden, que pidió a los líderes de la OTAN que enfrenten el “autoritarismo” y el creciente poderío militar de China.
El texto, que marcará la política de la alianza, se conoce un día después de que el Grupo de las Siete economías más ricas del mundo (G7) emitió un comunicado sobre los derechos humanos en China y Taiwán que, según Pekín, calumniaba su reputación.
Biden dijo que el compromiso de defensa a sus aliados europeos es una “obligación sagrada” para Estados Unidos, en un marcado cambio de tono respecto de su predecesor Donald Trump, que amenazó con retirarse de la alianza militar e incluso llamó “delincuentes” a sus miembros.
En una señal de que está surgiendo una posición común sobre China, que ya no se considera un socio comercial benigno, la Unión Europea ya ha designado a Pekín como "rival sistémico". (Reuters)